Ayuno intermitente, ¿funciona o no?

Ayuno intermitente, ¿funciona o no?

Por | febrero 18, 2025

El ayuno intermitente ha ganado una gran popularidad en los últimos años como una estrategia efectiva para la pérdida de peso y la mejora de la salud metabólica. Sin embargo, más allá de sus beneficios ampliamente divulgados, la ciencia aún evalúa sus efectos a largo plazo. ¿Realmente funciona o es solo una tendencia pasajera?

¿Qué es el ayuno intermitente?

El ayuno intermitente ha ganado popularidad como una estrategia flexible para mejorar la salud metabólica, promover la longevidad y favorecer la pérdida de peso. Más que una dieta, se trata de un patrón de alimentación que alterna periodos de ingesta con periodos de ayuno, ayudando a regular los niveles de insulina y activar la autofagia, un proceso celular clave en la regeneración del organismo.

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A continuación, exploramos siete métodos efectivos de ayuno intermitente, sus beneficios respaldados por la ciencia y recomendaciones clave para su implementación.

1. Ayuno de 12 horas al día

Ideal para principiantes, consiste en un periodo de ayuno de 12 horas diarias, incluyendo las horas de sueño. Durante este tiempo, el cuerpo agota sus reservas de glucógeno y comienza a quemar grasa como fuente de energía. Un ejemplo común es dejar de comer a las 8:00 p.m. y desayunar a las 8:00 a.m.

Beneficio principal: Promueve la cetosis leve, mejorando la eficiencia metabólica sin cambios drásticos en la alimentación.

2. Método 16:8

También conocido como la dieta Leangains, implica un ayuno de 16 horas y una ventana de alimentación de 8 horas. Se ha demostrado que este método mejora la sensibilidad a la insulina y facilita la quema de grasa sin afectar la masa muscular.

Recomendación: Puede ser beneficioso para quienes buscan un mayor control sobre su ingesta calórica sin restricciones severas.

3. Dieta 5:2

Consiste en comer de forma habitual durante cinco días y reducir la ingesta calórica a 500-600 calorías en dos días no consecutivos. Estudios indican que este tipo de ayuno mejora la salud cardiovascular y reduce la inflamación sistémica.

Dato clave: Se ha observado que las personas que practican esta modalidad mejoran su perfil lipídico y resistencia a la insulina sin comprometer su masa muscular.

Fotografía: Semana.

4. Ayuno en días alternos

Implica ayunar un día sí y un día no. Algunas versiones permiten la ingesta de hasta 500 calorías en los días de ayuno. Un estudio en adultos con sobrepeso encontró que este método puede ayudar a perder hasta un 5% del peso corporal en 12 semanas.

Desafío: No es recomendable para principiantes debido a su nivel de restricción. Puede generar fatiga y afectar el rendimiento físico.

5. Ayuno de 24 horas (Eat-Stop-Eat)

Implica ayunar completamente durante 24 horas una o dos veces por semana. Aunque puede ser un reto, ayuda a reducir la ingesta calórica sin la necesidad de contar calorías diariamente.

Consejo: Para evitar efectos secundarios como dolor de cabeza o irritabilidad, es recomendable empezar con periodos más cortos antes de llegar a 24 horas.

6. Saltar comidas de forma intuitiva

Este método es más flexible y consiste en omitir comidas de manera ocasional según el nivel de hambre y el horario del día. Es una opción natural para quienes prefieren una alimentación menos estructurada y basada en señales biológicas.

Beneficio: Ayuda a desarrollar una mejor relación con la comida sin imponer restricciones estrictas.

7. La dieta del guerrero

Se basa en 20 horas de ayuno con una ventana de alimentación de 4 horas, en la que se permite una comida abundante. Este método imita el estilo de alimentación de los cazadores-recolectores y puede mejorar la función mitocondrial y la resistencia a la insulina.

Advertencia: Puede ser difícil de mantener y provocar deficiencias nutricionales si no se planifica adecuadamente la ingesta.

Beneficios del ayuno intermitente según la ciencia

Diversos estudios han analizado los efectos del ayuno intermitente en la salud, con hallazgos prometedores:

1. Regulación del metabolismo y pérdida de peso

El ayuno intermitente puede facilitar la pérdida de peso al inducir un déficit calórico y optimizar la utilización de la grasa corporal. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine señala que esta práctica mejora la sensibilidad a la insulina y favorece la autofagia celular, un proceso que elimina células dañadas y promueve la regeneración celular.

2. Impacto en la salud cardiovascular

Se ha observado que el ayuno intermitente puede reducir los niveles de colesterol LDL (“malo”) y triglicéridos, disminuyendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Un estudio de la American Heart Association reveló que esta estrategia podría reducir hasta un 30% el riesgo de patologías coronarias.

Fotografía: Alimente.

3. Control de la glucosa y prevención de diabetes tipo 2

El ayuno intermitente mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a estabilizar los niveles de glucosa en sangre. Investigaciones en pacientes con diabetes tipo 2 sugieren que podría ser una alternativa para reducir la dependencia de insulina y otros medicamentos.

4. Salud cerebral y longevidad

Estudios en modelos animales indican que el ayuno intermitente podría retrasar el envejecimiento celular y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. La restricción calórica ha sido vinculada con una mayor producción de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), clave para la salud neuronal.

¿Es seguro para todos?

A pesar de sus beneficios, el ayuno intermitente no es adecuado para todas las personas. Puede generar efectos secundarios como fatiga, irritabilidad y hambre excesiva. Además, se desaconseja en personas con trastornos alimenticios, mujeres embarazadas o en lactancia, y aquellos con condiciones médicas crónicas sin supervisión médica.

¿Es mejor que otras dietas?

Si bien el ayuno intermitente es eficaz, estudios comparativos han mostrado que la restricción calórica tradicional y la dieta mediterránea pueden ofrecer beneficios similares sin necesidad de periodos prolongados de ayuno. La clave está en la adherencia a largo plazo y la calidad nutricional de los alimentos consumidos.

El ayuno intermitente es una estrategia respaldada por evidencia científica para la pérdida de peso y la mejora de la salud metabólica. Sin embargo, su eficacia depende de la constancia y de un enfoque personalizado. Antes de adoptarlo, es recomendable consultar con un especialista en salud para evaluar su idoneidad según el perfil individual.

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