10 vitaminas y suplementos que ayudan a bajar el colesterol
El colesterol alto sigue siendo uno de los factores de riesgo más importantes para enfermedades cardiovasculares en el mundo. Cuando el colesterol LDL conocido como “colesterol malo” se eleva, puede acumularse en las paredes de las arterias. Además, esto puede aumentar el riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares.
Los especialistas coinciden en que el primer paso para controlar el colesterol es adoptar hábitos saludables, como una alimentación equilibrada, ejercicio regular y control del peso. Sin embargo, algunos nutrientes y suplementos han sido estudiados por su posible capacidad para mejorar el perfil lipídico. Esto sucede cuando se utilizan bajo supervisión médica.
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• Vitamina C
La vitamina C es conocida principalmente por su papel en el sistema inmunológico, pero también tiene propiedades antioxidantes que podrían beneficiar la salud cardiovascular.
Diversos estudios han analizado su relación con el colesterol. Una revisión de ensayos clínicos encontró que suplementos de al menos 500 mg diarios de vitamina C pueden reducir el colesterol LDL y los triglicéridos en algunas personas.
Aunque el efecto suele ser moderado, la vitamina C puede contribuir a mejorar el perfil lipídico, especialmente en personas con niveles elevados de colesterol.
• Vitamina E
La vitamina E es otro potente antioxidante que protege las células contra el daño oxidativo. Este tipo de daño puede favorecer la oxidación del colesterol LDL, un proceso relacionado con el desarrollo de aterosclerosis.
Al reducir el estrés oxidativo, la vitamina E puede ayudar a proteger el sistema cardiovascular. No obstante, los especialistas señalan que su efecto directo sobre los niveles de colesterol es limitado. Por lo tanto, su beneficio principal está relacionado con la protección de las arterias.
• Vitaminas B6, B12 y B9 (ácido fólico)
Las vitaminas del complejo B, especialmente B6, B12 y ácido fólico (B9), desempeñan un papel clave en el metabolismo de la homocisteína, un aminoácido que, cuando se encuentra elevado en la sangre, se asocia con mayor riesgo cardiovascular.
Mantener niveles adecuados de estas vitaminas puede ayudar a reducir la homocisteína y, en consecuencia, contribuir a una mejor salud cardiovascular. Aunque su impacto directo en el colesterol no siempre es significativo, forman parte de las estrategias nutricionales que buscan reducir el riesgo cardiometabólico.
• Vitamina D
La vitamina D se ha convertido en uno de los nutrientes más investigados en los últimos años. Diversos estudios han encontrado asociaciones entre niveles bajos de vitamina D y mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Algunas investigaciones sugieren que mantener niveles adecuados de vitamina D podría ayudar a mejorar ciertos parámetros metabólicos, incluyendo el perfil lipídico, aunque los resultados aún son mixtos y se necesitan más estudios para confirmar su efecto directo sobre el colesterol.
• Niacina (vitamina B3)
La niacina es una de las vitaminas más conocidas en el tratamiento del colesterol alto. Durante décadas ha sido utilizada para mejorar los niveles de lípidos en sangre.
Según especialistas médicos, la niacina puede aumentar el colesterol HDL (“bueno”) y reducir los triglicéridos, ayudando a equilibrar el perfil lipídico.
Sin embargo, las dosis utilizadas con fines terapéuticos suelen ser elevadas y pueden provocar efectos secundarios, por lo que siempre debe tomarse bajo supervisión médica.
• Omega-3
Los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados como salmón, sardinas y caballa, son uno de los suplementos más estudiados para la salud cardiovascular.
Estos compuestos ayudan principalmente a reducir los triglicéridos en la sangre y pueden contribuir a aumentar el colesterol HDL, lo que favorece el equilibrio del perfil lipídico.
Por esta razón, los omega-3 suelen recomendarse como complemento en estrategias de prevención cardiovascular.
• Berberina
La berberina es un compuesto natural presente en varias plantas medicinales y ha ganado popularidad en los últimos años dentro del campo de la nutrición metabólica.
Investigaciones preliminares sugieren que puede ayudar a reducir el colesterol LDL y los triglicéridos al mejorar el metabolismo de las grasas y activar ciertas enzimas celulares.
Aunque los resultados son prometedores, los expertos recomiendan utilizarla con precaución y bajo orientación médica.
• Semillas de lino
Las semillas de lino (linaza) son ricas en fibra soluble y en ácidos grasos omega-3 de origen vegetal, conocidos como ácido alfa-linolénico.
Gracias a esta combinación de nutrientes, pueden contribuir a reducir los niveles de colesterol LDL y mejorar la salud cardiovascular cuando se incorporan regularmente a la dieta.
Además, las semillas de lino aportan lignanos, compuestos vegetales con propiedades antioxidantes que también se han asociado con beneficios para el sistema cardiovascular.
• Fibra soluble
La fibra soluble es uno de los nutrientes con mayor respaldo científico en el control del colesterol.
Este tipo de fibra forma una sustancia gelatinosa en el intestino que se une al colesterol y ayuda a eliminarlo del organismo, reduciendo su absorción en el torrente sanguíneo.
Alimentos como avena, cebada, legumbres y frutas son fuentes naturales de fibra soluble.
• Suplementos de psyllium
El psyllium, una fibra natural proveniente de la planta Plantago ovata, es uno de los suplementos más utilizados para controlar el colesterol.
Al igual que otras fibras solubles, el psyllium ayuda a reducir la absorción del colesterol en el intestino y disminuir los niveles de LDL.
Además, puede mejorar la digestión y contribuir al control del azúcar en la sangre.
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Un punto clave: los suplementos no reemplazan el tratamiento médico
Aunque algunos suplementos muestran resultados prometedores, los expertos en salud cardiovascular advierten que no deben sustituir los tratamientos médicos ni los cambios en el estilo de vida.
Una investigación reciente sobre suplementos para la salud del corazón señala que muchos productos tienen beneficios modestos y que su eficacia depende del contexto clínico de cada persona.
Por ello, los especialistas recomiendan considerar los suplementos como un complemento dentro de una estrategia integral. Esta estrategia debe incluir alimentación equilibrada, ejercicio regular y seguimiento médico.
En última instancia, el control del colesterol no depende de una sola vitamina o suplemento, sino de una combinación de decisiones cotidianas que favorezcan la salud cardiovascular a largo plazo.
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