10 años tras la partida de Steve Jobs: ‘mastermind’ detrás del éxito de Apple
El 05 de octubre de 2011, el mundo recibió una desconsolada noticia: el fallecimiento de Steve Jobs, chairman, chief executive officer (CEO) y co-fundador de Apple, Inc. Apple, la multinacional más valiosa del mundo, lidera las clasificaciones por sus avances tecnológicos y sus ingresos.
Jobs falleció tras luchar contra el cáncer de páncreas, un día antes del lanzamiento del iPhone 4s. Fue un empresario único que se convirtió en un ícono de Silicon Valley en pocos años. Su nombre siempre se incluye al mencionar a grandes referentes de la tecnología, pues con la creación y evolución de Apple, dejó un inmenso sello en la industria.
Despedida de Apple y reacción del mercado
Previo a su muerte, Jobs ya se había despedido de la compañía que fundó con tanta pasión. «Siempre dije que si llegaba el día en que ya no pudiera cumplir con mis deberes y expectativas como CEO de Apple, sería el primero en hacérselos saber. Desafortunadamente, ese día ha llegado,» escribió.
Ese escrito llevó a la designación de Tim Cook como el nuevo CEO. No obstante, Steve pedía quedarse a cargo de la presidencia del Directorio y mantener una posición como empleado. El comunicado sorprendió a los mercados, ya que el magnate estaba de licencia médica desde hacía más de siete meses. La noticia causó un declive en las acciones de Apple: un 7% en la bolsa de Nueva York y un 4,1% en la de Frankfurt.
En Apple hice algunos de los mejores amigos de mi vida, les agradezco por haberme dejado trabajar con ustedes durante todos estos años.
El magnate había admitido estar cerca de su final en el plano terrestre. Cuando llegó el día, su familia emitió un comunicado con palabras conmovedoras: «Steve murió en paz hoy rodeado de su familia. En su vida pública, era conocido como un visionario; en su vida privada, apreciaba a su familia… Sabemos que muchos de ustedes llorarán con nosotros.»
Todos se despedían de un ícono, un gran ejemplo sobre liderazgo y éxito. Como co-fundador de la compañía de la manzana mordida, logró contagiar creatividad y un espíritu emprendedor. Su legado es muy difícil de olvidar. Walter Isaacson, autor de la biografía de Jobs, afirma que quienes se sintieron decepcionados por el estilo del mastermind simplemente no lo entendían.
‘Micromanager’, pero eficaz
Hasta en los detalles más pequeños, Jobs buscaba tener el control de lo que sucedía.
La biografía —que nunca leyó ni participó en su elaboración— cuenta que Steve se involucraba en cada proceso de desarrollo de todos los productos de Apple. Esto generaba una gran conexión de amor y odio con su equipo de trabajo. Él nunca cesaba en defender sus convicciones a como diera lugar.
De igual forma, una de sus distinciones durante su extensa jornada como CEO era su sensibilidad. Dejaba salir cualquier emoción que le causara abrumo, en su mayoría, llorando (aún en presencia de sus compañeros de trabajo). Jobs fue un profeta adelantado a su tiempo. Ya esbozaba en su mente y en declaraciones públicas nuevos productos que varias décadas después se convertirían en realidad.
Un hombre que se superó a sí mismo
Oriundo de San Francisco, California, Jobs nació en el seno de una familia un tanto controversial e inusual. Su padre biológico, Abdul Fattah Jandali, era un rico y célebre politólogo sirio. Su madre biológica, Joanne Carole Schieble Simpson, era terapeuta de lenguaje. La familia de ella era católica y sumamente conservadora, por lo que no validaban la relación y mucho menos un hijo fuera de matrimonio.
Jandali no se enteró que Schieble estaba embarazada.
El bebé nació y, manteniéndolo en secreto, lo dio en adopción a Paul y Clara Jobs, una pareja modesta. Paul era mecánico y Clara era dueña de un negocio.
Jobs nunca se avergonzó de su pasado. De hecho, tuvo el coraje de aprender de él y pasar esas enseñanzas al resto del mundo. En su discurso ante graduados de Stanford en 2005, ofreció un testimonio sobre el valor de la educación, el amor, la fe y los caminos del destino:
«Mi madre biológica era muy joven. Sentía con fuerza que yo debía ser criado por universitarios, por lo que todo estaba arreglado para mi adopción. Debía nacer y ser adoptado por un abogado y su mujer. Salvo porque, en el minuto en que llegué al mundo, se dieron cuenta de que en realidad preferían una beba. Así, mis padres, que estaban en una lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche para avisarles que había un bebé varón. Pero cuando mi madre biológica se enteró de que mi mamá nunca había ido a la facultad y mi papá no había terminado la secundaria, se negó a firmar los papeles de adopción.»
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