La NASA busca salvar el telescopio Swift con una misión robótica antes de que pierda su órbita
La NASA lanzó en julio la nave robótica LINK para rescatar el telescopio Swift, valorado en 500 millones de dólares, que perdería altura de forma irrecuperable sin intervención. La misión podría sentar precedente para futuras reparaciones de satélites en órbita.
Foto: Si la operación tiene éxito, será la primera vez en la historia que un robot comercial capture un satélite gubernamental que no fue diseñado para recibir reparaciones en el espacio.
La NASA trabaja contra el reloj para salvar el telescopio espacial Swift, uno de sus principales instrumentos de observación astronómica, cuya órbita se deteriora a un ritmo que lo llevaría a destruirse en la atmósfera terrestre antes de finalizar este año.
Para evitarlo, la agencia lanzó el pasado 3 de julio la nave robótica LINK, construida por la empresa estadounidense Katalyst en menos de un año. La nave partió desde las Islas Marshall a bordo de un cohete Pegasus XL y se encuentra actualmente en trayectoria hacia el telescopio. La NASA aún no ha determinado la fecha exacta del encuentro, un proceso que podría tomar semanas.

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Una carrera contra el tiempo
Durante las semanas posteriores al lanzamiento, los controladores en tierra activaron y probaron todos los sistemas de LINK. La nave no intentará aproximarse al Swift hasta que opere de forma óptima: a las velocidades a las que ambos aparatos se desplazan en órbita, cualquier fallo técnico podría comprometer toda la misión.
«Dado que la órbita del Swift está decayendo con rapidez, estamos en una carrera contra el tiempo, pero al aprovechar tecnologías comerciales que ya están en desarrollo estamos afrontando este desafío», declaró a EFE Shawn Domagal-Goldman, director interino de la División de Astrofísica de la NASA.
Sin asas ni puntos de anclaje
El principal obstáculo técnico es que el Swift nunca se diseñó para ser capturado. No cuenta con asas ni puntos de anclaje, lo que obliga a LINK a fotografiar el telescopio para identificar zonas donde sus tres brazos robóticos puedan sujetarlo de forma segura.
La NASA estima que el acercamiento y la captura constituirán «un proceso lento y cuidadoso» que podría extenderse por cerca de un mes. Una vez sujeto el telescopio, LINK comenzará a empujarlo gradualmente hacia una órbita superior, maniobra que podría prolongarse durante varios meses adicionales. Tras soltarlo, la NASA reactivará los instrumentos del Swift, proceso que tomará «un mes o más» hasta que el observatorio recupere su plena capacidad operativa.

Un observatorio de 500 millones de dólares
Lanzado en 2004 y valorado en aproximadamente 500 millones de dólares, el Swift ha sido durante más de dos décadas una de las herramientas centrales para el estudio del cosmos. Su misión consiste en detectar los estallidos de rayos gamma, las explosiones más energéticas conocidas en el universo.
El telescopio carece de motor propio, por lo que no puede corregir su trayectoria de manera autónoma. Aunque a cientos de kilómetros de altitud la atmósfera es extremadamente tenue, la resistencia residual del aire frena el aparato de forma progresiva y provoca la pérdida gradual de altura. Sin intervención, el reingreso a la atmósfera y la destrucción del telescopio serían inevitables.
«Intentar elevar la órbita resulta más económico que reemplazar las capacidades del Swift con una nueva misión», señaló Domagal-Goldman.
Un precedente para el futuro de los satélites
La NASA encargó el rescate a Katalyst en 2025 con un plazo de apenas un año para construir, probar, lanzar la nave y completar la operación. Tanto la agencia como la empresa presentan la misión como un ensayo de los futuros servicios de mantenimiento y extensión de vida útil de satélites sin necesidad de traerlos de vuelta a la Tierra.
«Esta audaz misión también demostrará nuestra capacidad para pasar del concepto a la ejecución en menos de un año», afirmó a EFE Nicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.
Si la operación concluye con éxito, será la primera vez que un robot de una empresa privada capture un satélite gubernamental no tripulado y no preparado para recibir reparaciones en el espacio.
El caso del Swift no es único. El telescopio Hubble, con más de 30 años en órbita y sin motor propio, enfrenta una degradación orbital similar. La NASA indicó a EFE que por ahora no tiene planes para elevar su órbita, aunque precisó que los resultados de la misión LINK «ayudará a orientar las conversaciones sobre el futuro de otros telescopios espaciales de la agencia».
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