La inflación mundial repuntaría por conflicto con Irán, según economistas
La inflación mundial podría registrar un nuevo repunte como consecuencia directa de la guerra con Irán, en un escenario que vuelve a colocar a los precios del petróleo en el centro de la agenda económica global. Así lo revela una encuesta internacional de economistas realizada por Bloomberg, que advierte sobre presiones adicionales en los costos energéticos y posibles efectos secundarios en cadenas de suministro y transporte.
Aunque el crecimiento económico aún no muestra señales claras de deterioro inmediato, los expertos coinciden en que el conflicto introduce un riesgo significativo para la estabilidad de precios, especialmente si la tensión geopolítica se prolonga durante varios meses.
El petróleo y el estrecho de Ormuz, epicentro del riesgo inflacionario
El principal canal de transmisión hacia una mayor inflación es el mercado energético. Cerca de una quinta parte del suministro marítimo mundial de crudo transita por el estratégico estrecho de Ormuz. Esta vía clave se ha visto prácticamente paralizada por el conflicto.
Este cuello de botella es determinante para el comercio global. Una interrupción prolongada podría empujar el barril de crudo a niveles más altos. Ese aumento impactaría de inmediato en combustibles, transporte y producción industrial.
El encarecimiento del petróleo no solo afecta la gasolina. También presiona las tarifas aéreas y eleva los costos logísticos. Además, encarece bienes que dependen del transporte internacional. En consecuencia, el impacto se traslada gradualmente al índice de precios al consumidor.
Los analistas advierten que una escalada del conflicto agravaría el escenario. Podrían surgir nuevas disrupciones en la cadena de suministro global. Ese factor ya demostró su capacidad de impulsar la inflación en crisis anteriores.
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Eurozona y Estados Unidos, bajo presión inflacionaria
La encuesta muestra que la mitad de los economistas prevé una inflación más rápida en la eurozona y en Estados Unidos. En China, casi el 40% anticipa una aceleración de entre 0.3 y 0.9 puntos porcentuales frente a estimaciones previas.
La eurozona depende en gran medida de las importaciones energéticas. Por eso, el impacto podría ser más directo. Un petróleo más caro eleva los costos para industrias y hogares. Esto ocurre cuando el bloque intentaba consolidar la desaceleración de precios tras el último ciclo inflacionario.
En Estados Unidos, el panorama es más equilibrado. Los consumidores enfrentarían mayores costos de carburantes. No obstante, el auge del esquisto ha reducido la vulnerabilidad externa del país. Hoy es exportador neto de petróleo. Eso amortigua parte del impacto macroeconómico. Aun así, el alza se sentiría en el bolsillo de los hogares.
China también es un gran importador de energía. Un aumento sostenido del crudo presionaría sus costos industriales. Esto afectaría márgenes empresariales y podría debilitar su recuperación.
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Crecimiento económico estable por ahora, pero con riesgos
Pese al temor inflacionario, la mayoría de los economistas prevé un impacto limitado sobre el producto interno bruto de Estados Unidos, la eurozona y China. Sin embargo, existe un consenso claro. La duración del conflicto será decisiva.
Si la guerra se prolonga y el petróleo se mantiene elevado durante varios trimestres, el efecto acumulativo podría erosionar el crecimiento global. Los grandes importadores de energía, como China, Europa e India, serían los más afectados. En cambio, exportadores como Rusia, Canadá y Noruega podrían beneficiarse de mayores ingresos externos.
Este escenario podría redefinir dinámicas comerciales y fiscales. Los países exportadores tendrían margen para fortalecer sus cuentas externas. Los importadores, en cambio, enfrentarían más presión en sus balanzas comerciales. También podrían verse obligados a ampliar subsidios energéticos.
En Estados Unidos, el impacto agregado sobre el PIB sería menor que en crisis anteriores. Sin embargo, el efecto distributivo podría ser relevante. Los hogares de menores ingresos son más sensibles al aumento del combustible. Esto podría moderar el consumo privado y afectar la demanda interna.
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