Escuchar puede impulsar tu carrera: guía completa para Working Mothers (y mujeres ocupadas)
El superpoder de una madre debe ser el poder de escuchar, sin embargo, cuando hablamos de working mothers quizás las estadísticas no sean tan alentadoras. Las mujeres que ocupan puestos de liderazgo y tienen una familia suelen automatizar muchos procesos, vivir a ritmos mucho más acelerados y se enfocan tanto en la productividad tóxica, que olvidan convertirse en excelentes oyentes para su equipo de trabajo.

Ser parte de una conversación tiene dos objetivos: primero, entender lo que la otra persona está comunicando (tanto el significado manifiesto como la emoción detrás de él) y segundo, transmitir interés, compromiso y cariño a la otra persona. Este segundo objetivo no es únicamente por el bien de la bondad, es que si las personas no se sienten escuchadas dejarán de compartir información.
La escucha activa encierra tres aspectos:
- Cognitivo: prestar atención a toda la información, tanto explícita como implícita, que está recibiendo de la otra persona, comprendiendo e integrando lo recibido.
- Emocional: mantenerse calmada y compasiva durante la conversación, incluido el manejo de cualquier reacción emocional (molestia, aburrimiento) que puedas experimentar.
- Comportamiento: Transmitir interés y comprensión verbal y no verbal.
Partiendo de las tres dimensiones, ¿Cómo podemos ser mejores oyentes?
Hoja de trucos para ser una mejor oyente
Escuchar activamente es un esfuerzo de por vida. Sin embargo, incluso las mejoras pequeñas pueden marcar una gran diferencia en la efectividad de su audición. Aquí nueve trucos útiles:

Repite las últimas palabras de las personas
Si no recuerdas nada más, recuerda esta práctica sencilla con grandes resultados. Hace que la otra persona se sienta escuchada, lo mantiene encaminado durante la conversación y proporciona una pausa para que ambos reúnan pensamientos o se recuperen de una reacción emocional.
No lo «expreses con tus propias palabras» a menos que sea necesario
Muchos diversos demuestran que la repetición directa funciona, aunque pueda parecer antinatural. Sin embargo, reformular lo que ha dicho su interlocutor puede aumentar tanto la fricción emocional como la carga mental en ambas partes. Use esta herramienta solo cuando necesites verificar tu propia comprensión y sé explicita: «diré esto en mis propias palabras para asegurarme de que lo entendí bien».
Ofrezca señales no verbales de que está escuchando, pero de forma natural
El contacto visual, la postura atenta, asentir con la cabeza y otras señales no verbales son importantes, pero es difícil prestar atención a las palabras de alguien cuando estás ocupada recordándote a ti misma que debes hacer algo.
Presta atención a las señales no verbales

Recuerda que escuchar activamente significa prestar atención tanto a la información explícita como a la implícita que está recibiendo en una conversación. Las señales no verbales, como el tono de voz, la expresión facial y el lenguaje corporal, suelen ser donde se expresa la motivación y la emoción detrás de las palabras.
Haz más preguntas de las que crees que necesitas
Esto mejora la experiencia y hace sentir a la otra persona que es escuchada. Asegura que tú comprendas completamente su mensaje y puede servir como una forma de que no pasen por alto ningún detalle importante.
Minimiza las distracciones tanto como sea posible
Evita el ruido, las interrupciones y otras distracciones externas, pero también es importante minimizar tus distracciones internas. Si estás preocupada por otro tema, tómate el tiempo para volver a centrarte. Si sabes que una conversación puede resultar molesta, cálmate tanto como sea posible antes de entrar.

Reconoce las deficiencias
Si al iniciar una conversación sientes que serás una oyente deficiente, porque estás agotada de haber tenido una docena de conversaciones intensas ese día, no estás familiarizada con el tema en discusión o cualquier otra razón, infórmaselo a la otra persona de inmediato.
No ensayes tu respuesta mientras la otra persona habla
Haz una breve pausa después de que termine de hablar para componer tus pensamientos. Esto requerirá un esfuerzo consciente. La gente piensa cuatro veces más rápido de lo que otras personas hablan, por lo que tienes capacidad intelectual de sobra cuando te dedicas a escuchar.
Controla tus emociones
Si tienes una reacción emocional, reduce el ritmo de la conversación. Haz más repeticiones, presta atención a tu respiración. No querrás responder de una manera que provoque que la otra persona se desconecte. (KR)
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