Rusia acepta una petición de EE.UU. y mantendrá la Estación Espacial Internacional hasta 2030
Rusia mantendrá operativo su segmento de la Estación Espacial Internacional (EEI) hasta 2030, dos años más de lo previsto inicialmente, tras aceptar una solicitud presentada por Estados Unidos para extender la vida útil del complejo orbital que desde hace más de dos décadas constituye uno de los principales símbolos de cooperación espacial internacional.
La decisión fue confirmada por el director de Roscosmos, Dmitri Bakánov, durante una reunión con el primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, y supone un cambio respecto a la postura que Moscú había mantenido durante los últimos años, cuando contemplaba abandonar la estación en 2028.
Moscú atiende la petición de Washington
Según explicó Bakánov, la extensión fue acordada después de que las autoridades estadounidenses solicitaran ampliar las operaciones conjuntas hasta 2030.
Nuestros colegas estadounidenses se dirigieron a nosotros con la solicitud de extender la explotación de 2028 a 2030, ya que la EEI está conformada por dos segmentos, el ruso y el estadounidense. Fuimos a su encuentro y decidimos extender otros dos años el trabajo de la estación”, afirmó el jefe de Roscosmos.
La decisión consolida un entendimiento alcanzado meses atrás entre Roscosmos y la NASA durante reuniones celebradas en el cosmódromo de Baikonur, donde ambas agencias respaldaron la continuidad de las operaciones de la estación hasta finales de la década.
La EEI seguirá siendo un raro espacio de cooperación
La extensión resulta especialmente significativa por el contexto geopolítico actual.
A pesar de las tensiones entre Moscú y Washington en diversos frentes internacionales, la cooperación espacial ha logrado mantenerse como uno de los pocos ámbitos de colaboración estable entre ambas potencias.
La EEI, que comenzó a construirse en 1998, reúne actualmente la participación de Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón y Canadá. Su vida útil original debía concluir en 2024, pero sucesivas evaluaciones técnicas permitieron ampliar las operaciones hasta 2030.
Además de extender el funcionamiento de la estación, ambas partes han mantenido acuerdos de intercambio de tripulaciones, mediante los cuales astronautas estadounidenses viajan en naves rusas Soyuz y cosmonautas rusos vuelan en misiones estadounidenses.

La nueva estación rusa sigue adelante
Bakánov dejó claro que la decisión no alterará los planes para desarrollar la futura Estación Orbital Rusa (ROS), considerada el mayor proyecto espacial del país para la próxima década.
Según Roscosmos, el primer módulo de la nueva estación será lanzado en 2028, mientras que la puesta en marcha de la plataforma está prevista para 2030.
“La extensión de la EEI y la construcción de la estación rusa se desarrollarán en paralelo”, explicó Bakánov.
Un proyecto valorado en más de 6.300 millones de dólares
La futura ROS representa una de las mayores inversiones espaciales rusas desde el final de la Unión Soviética.
Roscosmos calcula que el proyecto tendrá un costo cercano a los 610.000 millones de rublos, equivalentes a unos 6.350 millones de dólares al tipo de cambio actual.
La construcción requerirá un total de 34 lanzamientos espaciales:
- 15 cohetes Angará-A5M.
- 19 cohetes Soyuz-2.1b.
Durante la primera fase, que se extenderá hasta 2030, se desplegará un módulo base. Posteriormente se incorporarán módulos especializados destinados a investigación científica, soporte técnico y futuras misiones tripuladas.
Una estación abierta a socios internacionales
El exdirector de Roscosmos, Yuri Borísov, había adelantado que la arquitectura de la ROS permitirá la incorporación de módulos desarrollados por otros países y mantendrá abierta la puerta a futuras colaboraciones internacionales.
Esta posibilidad refuerza la idea de que Rusia busca combinar su independencia orbital con la continuidad de proyectos de cooperación en el espacio, incluso después de la retirada definitiva de la EEI.
El futuro de la cooperación espacial
La extensión hasta 2030 garantiza que la Estación Espacial Internacional continuará operativa mientras Estados Unidos y Rusia desarrollan sus respectivas plataformas orbitales para la próxima generación de exploración espacial.
Para los expertos, el acuerdo demuestra que la EEI sigue siendo uno de los pocos proyectos globales capaces de mantener la cooperación entre potencias rivales en medio de un escenario internacional cada vez más fragmentado.
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