Trump y ChatGPT: OpenAI negocia otorgar una participación multimillonaria a la Casa Blanca
La relación entre el Gobierno de Estados Unidos y las empresas líderes en inteligencia artificial podría entrar en una etapa sin precedentes. De acuerdo con un informe del Financial Times, OpenAI, la compañía responsable de ChatGPT, mantiene conversaciones preliminares para otorgar una participación del 5 % de la empresa a la administración del presidente Donald Trump, una iniciativa que transformaría la manera en que el Estado participa en el crecimiento de la industria tecnológica.
Foto: Encuentro entre Donald Trump y un ejecutivo de OpenAI en un acto oficial en la Casa Blanca.
La propuesta surge en un contexto de mayor supervisión sobre las compañías dedicadas al desarrollo de modelos de inteligencia artificial, un sector que ha experimentado un crecimiento acelerado y que hoy representa uno de los principales motores de innovación y de inversión a nivel mundial.
Si las negociaciones prosperan, el modelo podría extenderse a otras empresas estadounidenses dedicadas a la IA, estableciendo un precedente inédito en la relación entre el sector público y las firmas privadas de tecnología.
OpenAI plantea un nuevo modelo de participación pública en la inteligencia artificial
Según el reporte del Financial Times, la propuesta contempla que otras compañías de inteligencia artificial con sede en Estados Unidos también cedan una participación similar al Gobierno federal.
Las conversaciones todavía se encuentran en una fase preliminar, aunque reflejan el creciente interés de la administración Trump por asegurar que el Estado obtenga beneficios directos del extraordinario crecimiento económico generado por la revolución de la inteligencia artificial.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, ha defendido públicamente la idea de que los ciudadanos puedan participar de la riqueza creada por esta nueva tecnología. Bajo ese enfoque, una participación estatal permitiría que parte del valor generado por la empresa terminara beneficiando indirectamente al público.
Ni OpenAI ni la Casa Blanca respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios realizadas por diversos medios internacionales, entre ellos CNN.
La dimensión financiera del acuerdo sería extraordinaria. Considerando la última ronda de financiación cerrada en marzo, que valoró a OpenAI en aproximadamente US$ 852,000 millones, una participación del 5 % equivaldría a cerca de US$ 42,600 millones, una cifra que convertiría al Gobierno estadounidense en uno de los actores con mayor interés económico dentro de la compañía.
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Trump intensifica el control sobre las empresas de IA mientras crece el sector
Durante las últimas semanas, el presidente Donald Trump ha manifestado en varias ocasiones su intención de incrementar la colaboración entre el Gobierno y las principales empresas tecnológicas.
El mandatario confirmó recientemente que planeaba reunirse con los máximos ejecutivos del sector para explorar mecanismos mediante los cuales el público estadounidense pudiera beneficiarse del auge económico de la inteligencia artificial.
La iniciativa también responde a un escenario cada vez más complejo para la industria. Mientras la IA promete impulsar la productividad y acelerar la innovación en prácticamente todos los sectores económicos, también genera preocupación por el posible reemplazo de millones de empleos, además de sus implicaciones para la seguridad nacional, la privacidad y la competencia internacional.
Especialistas consideran que involucrar directamente al Gobierno en el desarrollo económico de estas compañías podría facilitar una mayor aceptación social de la inteligencia artificial, especialmente entre quienes observan con preocupación el impacto que esta tecnología tendrá sobre el mercado laboral.
No obstante, otros analistas advierten que una participación estatal dentro de empresas privadas de innovación podría abrir un intenso debate sobre la independencia tecnológica, la regulación del sector y la influencia política sobre el desarrollo de nuevos modelos de IA.
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GPT 5.6 y Anthropic enfrentan un mayor escrutinio del Gobierno estadounidense
La presión regulatoria no afecta únicamente a OpenAI. Su principal competidora, Anthropic, desarrolladora del asistente Claude AI, también ha enfrentado retrasos en el lanzamiento de sus modelos más avanzados debido a las revisiones realizadas por las autoridades estadounidenses.
La empresa informó recientemente que el Gobierno levantó determinadas restricciones relacionadas con la exportación de sus sistemas de inteligencia artificial tras mantener negociaciones con los organismos competentes.
En paralelo, CNN reveló el mes pasado que la Casa Blanca habría solicitado a OpenAI restringir inicialmente el despliegue de su próximo modelo, GPT 5.6, permitiendo su acceso únicamente a un grupo limitado de socios previamente autorizados por el Gobierno.
La decisión estaría relacionada con las capacidades avanzadas del nuevo sistema y con la necesidad de evaluar posibles riesgos antes de una liberación más amplia al mercado.
Este escenario confirma que la inteligencia artificial ya no es únicamente una cuestión empresarial. También se ha convertido en un asunto estratégico para la política económica, la defensa nacional y la competencia geopolítica entre las principales potencias del mundo.
Mientras OpenAI continúa negociando con la administración Trump, el resultado de estas conversaciones podría marcar un punto de inflexión para toda la industria tecnológica. Si finalmente se concreta una participación gubernamental en una de las empresas más valiosas del sector, se establecería un precedente que redefiniría la relación entre el Estado, la innovación y el desarrollo de la inteligencia artificial durante los próximos años.
La evolución de estas negociaciones será seguida de cerca tanto por inversionistas como por gobiernos y empresas tecnológicas, ya que sus implicaciones podrían extenderse mucho más allá de Estados Unidos y modificar el futuro del mercado global de la IA.
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