Confianza y resiliencia ante la nueva era digital, conclusión principal del Cybersecurity & Artificial Intelligence Summit 2026
La inteligencia artificial no solo está transformando la forma e que operan las organizaciones, sino que también introduce nuevos riesgos que obligan a replantear la visión en torno a la ciberseguridad, la gestión de datos y la continuidad de los negocios ante potenciales crisis.
Bajo esta premisa se celebró el Cybersecurity & Artificial Intelligence Summit 2026, organizado por Mercado Media Network, un encuentro que puso sobre la mesa los principales desafíos que plantea la inteligencia artificial y la evolución de las amenazas digitales en el mundo y en República Dominicana.
Los highlights del Cybersecurity & Artificial Intelligence Summit 2026
Durante las palabras de apertura, Alberto Labadia, publisher de Mercado Media Network, destacó que esta segunda edición del encuentro responde a la demanda de la audiencia de revista Technology y al crecimiento que ha experimentado el país en materia tecnológica.
Señaló que el desarrollo económico debe estar acompañado de seguridad y confianza, dos elementos indispensables para sostener la transformación digital.
Por su parte, Guido Gómez Mazara, presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), hizo un llamado a crear mayor conciencia sobre la ciberseguridad y recordó que durante el año anterior se registraron 535.5 millones de intentos de ciberataques en el país.
Señaló que el país trabaja en la construcción de un marco legal que sirva como eje para orientar las telecomunicaciones y la ciberseguridad. A su juicio, uno de los principales desafíos consiste en elevar la conciencia sobre la importancia de este tema y su impacto en la calidad de los empleos y en el desarrollo nacional.
RD ante la nueva era de los riesgos digitales
La necesidad de avanzar desde una lógica de prevención hacia una cultura de resiliencia fue abordada en el panel “República Dominicana ante la nueva era de riesgo digital: resiliencia, coordinación y confianza”, moderado por Zoraima Cuello, CEO de Luxor Consulting y miembro del Consejo de Directores de UNICARIBE.
Edgar de Jesús Batista, director general de la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y Comunicación (OGTIC), sostuvo que el principal desafío es construir confianza en torno a los servicios digitales.
Explicó que la digitalización genera avances, pero también exige capacidad de soporte y respuesta rápida. En ese sentido, destacó el trabajo de OGTIC para acompañar a las instituciones públicas en la adopción de estándares de seguridad y evaluar su nivel de madurez.
Jimmy Rosario Bernard, rector del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA), planteó que el desafío ya no consiste únicamente en evitar los ataques, sino en garantizar que las organizaciones puedan continuar funcionando después de sufrir uno.
“Cuando un banco, hospital, empresa o institución pública recibe un ciberataque, se sale del tema tecnológico y hablamos de la continuidad del negocio”. Por ello, defendió el paso de una estrategia centrada exclusivamente en ciberseguridad hacia una visión de ciberresiliencia, que involucre procesos, capacitación y preparación constante.
Desde la perspectiva académica, señaló que la brecha de talento no se resuelve formando únicamente más técnicos, sino desarrollando las competencias adecuadas y actualizando de manera permanente a los profesionales que ya forman parte del mercado laboral.
Mientras, Armando Manzueta, viceministro de Innovación y Tecnología del Ministerio de Administración Pública, resaltó la necesidad de fortalecer tanto las capacidades humanas como la infraestructura tecnológica. También señaló que la ciberseguridad todavía suele percibirse como un gasto, cuando debe entenderse como una inversión.
El nuevo rol del CISO ante la IA
La evolución de las funciones de seguridad dentro de las organizaciones fue el eje del panel “Visiones del CISO y líderes de riesgo ante la IA y la ciberseguridad”, moderado por Vivian Peña Izquierdo, gerente administrativo de Squire Patton Boggs y miembro y pasada presidenta del Comité de Tecnología e Innovación de AMCHAMDR.
James Pichardo Lezma, CISO de la Superintendencia de Bancos de la República Dominicana, explicó que el rol del responsable de seguridad de la información ha evolucionado desde una posición eminentemente técnica hacia una función vinculada directamente con el negocio.
Entre los principales desafíos asociados a la IA mencionó la detección de fraude, la operación de los centros de seguridad y la validación continua de los niveles de protección. También enfatizó la importancia de conocer qué modelos y herramientas de IA están siendo utilizados dentro de las organizaciones y establecer inventarios como primer paso para una adecuada gobernanza.
Piero Alvigini, director de Riesgo para el Caribe de VISA, señaló que la evolución tecnológica ocurre dentro de un escenario marcado por desafíos relacionados con la soberanía digital.
Destacó que la confianza debe ocupar un lugar central y que la seguridad debe entenderse como una inversión. También defendió la necesidad de mantener control humano sobre las decisiones relacionadas con la IA.
Por su parte, Wilfredo Diclo, gerente de Arquitectura de Soluciones de Wind Telecom, explicó que las organizaciones están pasando de diseñar redes enfocadas exclusivamente en velocidad y eficiencia a arquitecturas que incorporan la protección de la información desde el inicio.
Entre sus recomendaciones, destacó la necesidad de realizar un inventario de los agentes de IA que operan dentro de las instituciones y establecer mecanismos que permitan proteger y anonimizar los datos antes de que lleguen a los modelos.
Lecciones compartidas: deporte de alto rendimiento y ciberseguridad
En el espacio “Dos mundos, un mismo desafío. Liderazgo y resiliencia: de la ultra distancia a la ciberseguridad en la era de la inteligencia artificial”, Lucas Gaitán, presidente ejecutivo de UNIPAGO, utilizó su experiencia en el deporte de alta resistencia como punto de partida para explicar los desafíos que enfrentan las organizaciones.
Gaitán señaló que tanto en el deporte como en la ciberseguridad la preparación nunca termina y que las organizaciones deben mantenerse en un proceso permanente de entrenamiento y prevención. “La ciberseguridad no es un proyecto, es un ciclo”, agregó.
También destacó la importancia de contar con redes de apoyo y saber a quién acudir durante una crisis. En ese sentido, explicó que nadie puede enfrentar solo un escenario de alta exigencia y que la colaboración es determinante para superar los desafíos.
Infraestructura, conectividad y confianza
El panel “¿Quién protege la economía digital? Infraestructura, conectividad y confianza” abordó la importancia de garantizar la continuidad de las operaciones en un entorno cada vez más dependiente de la tecnología.
María Waleska Álvarez, CEO y presidente ejecutiva del NAP del Caribe, explicó que la resiliencia digital debe medirse también a partir del costo que representa para una empresa detener sus operaciones.
Planteó que la continuidad del negocio requiere contar con herramientas capaces de mantener las operaciones ante una incidencia y defendió la colaboración entre organizaciones como una vía para reducir riesgos sistémicos.
Tomás Alonso, country manager de Mastercard en República Dominicana y Haití, sostuvo que la ciberseguridad debe ser vista como un habilitador para atraer más personas, generar negocios y sostener la evolución de la economía digital.
En ese sentido, llamó a mantener actualizados los controles de seguridad, en línea con el ritmo de la innovación tecnológica.
A su vez, Carlos Barranco, director general de Crecerlab, propuso cambiar la perspectiva y entender la ciberseguridad como una herramienta de protección de la innovación.
Mientras, Ramón Ureña, country manager de ESET, señaló que la ciberseguridad no debe medirse únicamente por la ganancia que puede generar, sino por las pérdidas financieras que permite prevenir.
Ejercicio práctico: ¿qué hacer cuando ocurre un ciberataque?
La gestión de una crisis después de un ataque fue el tema central del panel “Nos hackearon, ¿y ahora qué hacemos?”, moderado por Mite Nishio, vicepresidente de Cámara TIC.
Rolando Pichardo, senior domain consultant de NGTS – Palo Alto Networks, explicó que ante un incidente se debe aislar y contener el dispositivo comprometido, investigar cómo ocurrió el ataque y conectar los distintos eventos para comprender la dimensión de la amenaza.
Jean Carlos Bardot, director comercial de CBRT, señaló que además de tecnología se necesita una estructura humana capaz de tomar decisiones y responder al incidente. También destacó la importancia de conservar evidencias, identificar cómo se produjo la vulneración y establecer criterios claros para determinar cuándo un caso puede considerarse cerrado.
Desde la perspectiva jurídica, Félix Jáquez, socio de ECIJA República Dominicana, explicó que el abogado de la empresa debe participar desde el inicio en la toma de decisiones, especialmente para garantizar el registro y protección de las evidencias.
También llamó a considerar las regulaciones específicas de cada sector y los aspectos legales relacionados con eventuales solicitudes de rescate.
En materia de comunicación, Melvin Peña, consultor en gestión de crisis, sostuvo que la primera respuesta de una organización debe consistir en dar la cara mientras se recopila la información.
“La ausencia de respuesta temprana comunica al público que algo se quiere esconder”.
Recomendó contar previamente con un vocero entrenado y comunicar primero los procesos que se están siguiendo, antes que especular sobre la magnitud de los daños.
Del riesgo tecnológico al desafío humano
La jornada concluyó con la conferencia “IA en el banquillo por fallas de seguridad: cómo evitar que su algoritmo sea el próximo acusado”, a cargo de Arean Velasco Mela, abogado, máster en Informática y Derecho y máster en Gobernanza Ética de la IA.
El especialista planteó que uno de los grandes desafíos consiste en incorporar la dimensión humana al análisis de los riesgos asociados con la inteligencia artificial.
Explicó que, aunque la IA puede razonar, carece de conciencia, por lo que determinadas decisiones no deben ser delegadas completamente a los sistemas.
Velasco Mela definió el riesgo como la probabilidad de causar un perjuicio y su gravedad, y advirtió que las organizaciones deben analizar no solo la posibilidad de ser atacadas, sino también la capacidad de sus propios sistemas para generar daños.
A partir de esta premisa, sostuvo que los sistemas de IA deben ser robustos, lícitos y éticos, y planteó tres preguntas que deberían hacerse las juntas directivas: a quién pueden dañar sus algoritmos, para qué están optimizados y bajo qué enfoque actuarán cuando se produzca una alerta.
Con esta reflexión cerró una jornada dedicada a analizar los retos que plantea la expansión de la inteligencia artificial y la necesidad de construir una cultura de ciberseguridad basada en confianza, prevención, gobernanza y resiliencia.
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