Fortunas fuera de la cancha: Los millonarios contratos que convirtieron a Djokovic y Serena en reyes del negocio
En el tenis profesional, ganar torneos es solo una parte del negocio. Para las grandes figuras de este deporte, la construcción de una fortuna puede continuar mucho después de abandonar la cancha. Novak Djokovic y Serena Williams son dos ejemplos de cómo una trayectoria deportiva puede convertirse en una plataforma para contratos publicitarios, inversiones y emprendimientos que trascienden el marcador.
Foto: Una imagen conceptual sobre cómo los deportistas de élite transforman sus logros deportivos en oportunidades comerciales mediante patrocinios, inversiones y proyectos personales.
Te puede interesar: Nvidia pone su balance detrás del boom de la IA ¿Llegará la rentabilidad a tiempo?
Ambos acumularon millones de dólares en premios, pero su valor comercial terminó creciendo por otras vías. Patrocinios con algunas de las compañías más reconocidas del mundo, productos vinculados con sus nombres y participación en distintos negocios forman parte de una estrategia que convirtió sus respectivas imágenes en activos de largo plazo.
Serena Williams, de las pistas a las inversiones
La faceta empresarial de Serena Williams comenzó a tomar otra dimensión mucho antes de que pusiera fin a su carrera profesional. En 2003, Nike acordó con la tenista un contrato que, según fuentes de la época, podía alcanzar los US$55 millones durante ocho años si se cumplían determinadas condiciones e incentivos deportivos. El acuerdo también contemplaba regalías y bonos relacionados con sus resultados.
La relación con Nike terminó convirtiéndose en mucho más que un vínculo tradicional entre una atleta y su patrocinador. La compañía desarrolló colecciones asociadas con Serena y, años después, ambas partes impulsaron el Serena Williams Design Crew, un programa orientado a promover una mayor diversidad en el diseño dentro de la firma.
A medida que su presencia en el tenis se consolidaba, también aumentaba su atractivo para empresas de otros sectores. Gatorade, JPMorgan Chase, Beats y Lincoln, entre otras compañías, formaron parte de su cartera de patrocinadores a lo largo de los años. En 2019, por ejemplo, una publicación estimó que Williams había generado US$29 millones durante los 12 meses anteriores entre premios y acuerdos comerciales, con una parte significativa procedente de contratos publicitarios.
Te puede interesar: El Ace del tennis: ¿Quiénes son las mujeres mejor pagadas del deporte?
Sin embargo, Serena no limitó su estrategia al terreno de las marcas. En 2014 creó Serena Ventures, una firma de inversión enfocada en compañías y emprendedores, con especial atención a fundadores de comunidades históricamente menos representadas. Su portafolio abarca sectores como tecnología, educación, servicios financieros y alimentación.
Esta evolución empresarial ayuda a explicar buena parte de su posición financiera actual. Para 2026, se estima que su patrimonio es aproximadamente US$400 millones. Solo durante el último año, sus ingresos alcanzaron unos US$40,1 millones, de los cuales cerca de US$40 millones provinieron de actividades desarrolladas fuera de las pistas.
Djokovic y una marca que continúa creciendo
En el caso de Novak Djokovic, sus resultados deportivos también ayudan a dimensionar el tamaño de su negocio. El tenista serbio terminó 2025 como el jugador con mayores ganancias acumuladas en premios en la historia del ATP Tour, con US$191,252,375.
Aun así, los premios representan solo una parte de sus ingresos. Con el paso de los años, Djokovic construyó una amplia cartera de acuerdos con compañías vinculadas al deporte, la relojería y el consumo.
Uno de sus vínculos comerciales más duraderos es el que mantiene con ASICS. La compañía incorporó al tenista a su equipo en 2018 y posteriormente renovó el acuerdo por varios años. En 2024, la marca continuaba describiéndolo como uno de sus principales socios dentro del tenis.
También está Hublot, con la que Djokovic inició su relación como embajador en 2021. La alianza siguió evolucionando y, en 2026, la firma presentó una colección especial inspirada en la trayectoria del tenista, después de que alcanzara los 100 títulos profesionales y posteriormente el número 101.
El peso comercial de su imagen también aparece en las estimaciones. En 2023, la publicación calculó sus ingresos anuales en US$38,4 millones, incluidos unos US$25 millones procedentes de patrocinios, apariciones, licencias y productos asociados con su nombre.
Te puede interesar: Zverev se acerca al número uno y Shelton entra al Top 4: Así queda el ranking ATP tras el US Open
El negocio continúa después del tenis
La diferencia entre ambos no está únicamente en la cantidad de dinero generada durante sus respectivas carreras, sino también en la manera en que han convertido ese valor en nuevas fuentes de ingresos.
Serena ha desarrollado una faceta empresarial vinculada con las inversiones, la producción y las marcas, mientras Djokovic ha ampliado su actividad hacia áreas como la nutrición, el bienestar, la tecnología deportiva y las inversiones. A esto se suman sus acuerdos comerciales con firmas como Hublot y ASICS, entre otras.
El resultado refleja un modelo cada vez más presente entre las grandes estrellas deportivas. El atleta deja de ser únicamente el protagonista de una competencia y pasa a convertirse en una marca con distintas líneas de negocio y fuentes de ingresos.
En 2026, Serena representa una muestra especialmente clara de esta transformación. Aunque regresó temporalmente a competir después de casi cuatro años alejada del tenis, la mayor parte de sus ingresos continuó vinculada con actividades desarrolladas fuera de la cancha.
Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.
Seguir leyendo
Lo más visto en Revista Mercado
Análisis para suscriptores
Exclusivo Suscriptores
El idilio entre Donald Trump y Delcy Rodríguez
Exclusivo Suscriptores
Nvidia pone su balance detrás del boom de la IA ¿Llegará la rentabilidad a tiempo?
Exclusivo Suscriptores
EE. UU. y China temen una IA fuera de control ¿Quién fija las reglas si no confían entre sí?
Exclusivo Suscriptores