Diez carreras que están perdiendo valor en el mercado laboral, según Harvard
Un reciente estudio de la Universidad de Harvard vuelve a poner en debate una creencia profundamente arraigada en la educación superior: que obtener un título universitario tradicional garantiza estabilidad económica a largo plazo. La investigación, liderada por el economista laboral David J. Deming junto al académico Kadeem Noray, revela que diez carreras universitarias muestran una clara tendencia al declive en sus retornos económicos, incluso aquellas que durante años fueron consideradas apuestas seguras, como informática o ingeniería.
El informe señala que el problema no está únicamente en la formación académica, sino en la velocidad con la que cambian las habilidades demandadas por el mercado laboral, un fenómeno que se acelera con la expansión de la inteligencia artificial y la automatización.
Carreras universitarias con menor rentabilidad a largo plazo
Según el análisis de Harvard, los títulos aplicados tradicionales tienden a ofrecer salarios iniciales atractivos, pero pierden valor con el paso del tiempo si no existe una actualización constante de competencias. Este patrón se repite en sectores donde la tecnología evoluciona más rápido que los planes de estudio.
Las diez carreras en declive identificadas por el estudio son:
- Administración General de Empresas, incluido el MBA. El mercado se encuentra saturado de graduados y las empresas priorizan habilidades específicas por encima de títulos generalistas.
- Informática. Aunque sigue ofreciendo ingresos elevados al inicio de la carrera profesional, sus conocimientos se vuelven obsoletos con rapidez si no se actualizan de forma permanente.
- Ingeniería Mecánica. La automatización industrial y la externalización de procesos han reducido la demanda de estos perfiles.
- Contabilidad. La adopción de inteligencia artificial y software avanzado ha disminuido la necesidad de intervención humana en tareas tradicionales.
- Bioquímica. Sus salidas laborales fuera del ámbito académico o de investigación siguen siendo limitadas.
- Psicología, a nivel de grado. Las oportunidades inmediatas son escasas sin estudios de posgrado.
- Inglés y Humanidades. La reducción en la matrícula estudiantil y la incertidumbre laboral afectan su proyección económica.
- Sociología y Ciencias Sociales. Existe una baja correlación entre la formación académica y los empleos disponibles.
- Historia. Los salarios tienden a estancarse o disminuir a mitad de la carrera profesional.
- Filosofía. A pesar del valor de sus competencias analíticas, estas no se traducen fácilmente en ventajas comerciales directas.
Para los investigadores, el mensaje es claro: el valor de un título ya no reside solo en el diploma, sino en su capacidad de adaptación al cambio.
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El futuro de la educación y las habilidades híbridas
Harvard anticipa que los programas educativos con mayor proyección serán aquellos que combinen tecnología, pensamiento crítico y enfoque humano. En lugar de carreras cerradas y rígidas, el mercado premia perfiles flexibles, con aprendizaje continuo y competencias transferibles.
Este cambio refleja una transición más amplia en el futuro del trabajo, donde las habilidades prácticas, la actualización constante y la comprensión de sistemas complejos pesan más que la formación tradicional aislada.
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Tres trabajos que está creando la inteligencia artificial
Lejos de eliminar únicamente empleos, la inteligencia artificial también está dando origen a nuevas profesiones altamente demandadas, muchas de ellas inexistentes hace pocos años.
Uno de los perfiles emergentes más relevantes es el diseñador de interacción con IA, encargado de definir cómo se comunican los sistemas inteligentes con las personas. Su trabajo abarca desde el tono de las respuestas hasta la claridad, empatía y naturalidad del lenguaje.
Las empresas buscan expertos en prompting, experiencia de usuario, lenguaje técnico y gestión emocional para asegurar interacciones eficientes con modelos de IA.
Otro rol clave es el auditor de ética y sesgos de IA, responsable de supervisar que los algoritmos respeten principios éticos y normativos. Esta función resulta crítica en sectores como créditos financieros, diagnósticos médicos o selección de personal, donde una decisión automatizada puede tener consecuencias significativas.
También destaca el entrenador de IA o especialista en retroalimentación humana, quien guía el aprendizaje de los sistemas mediante ejemplos y correcciones. Su aporte es esencial en áreas como medicina, derecho y educación, donde se requiere precisión contextual y conocimiento experto.
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