Dependencia del diésel de EE. UU.: América Latina y RD
Advertisement
Home
Business

EE. UU. abastece más del 50% del diésel de cuatro países y concentra el 89 % de la factura de hidrocarburos de RD ¿Y si Trump cambia las reglas?

Trump descartó prohibir las exportaciones de diésel, pero el debate puso a Ecuador, Chile, México, Perú y República Dominicana ante la posibilidad de buscar otros proveedores en un mercado con precios elevados. Para RD, esa incertidumbre surge cuando el gasoil importado se encarece y los subsidios presionan las finanzas públicas.

Donald Trump junto a una válvula de petróleo en una ilustración sobre la dependencia latinoamericana del diésel estadounidense.

Foto: Trump descartó restringir las exportaciones de diésel, pero el episodio dejó al descubierto la dependencia de varios países latinoamericanos del combustible estadounidense y la alta concentración de la factura de hidrocarburos de República Dominicana en EE. UU. Ilustración: Ana Sosa para Mercado.

Avatar del autor
DIGITAL EDITOR

La posibilidad de restringir esas exportaciones llegó a convertirse en una propuesta formal en Estados Unidos. Los republicanos Tim Burchett y Clay Fuller presentaron en el Congreso el proyecto H.R. 10423, que proponía suspender temporalmente las ventas de diésel al exterior hasta finales de 2026. La iniciativa no se convirtió en ley y Donald Trump terminó descartándola.

El episodio ocurrió mientras las compras dominicanas de energía se concentraban todavía más en el mercado estadounidense. Durante el segundo trimestre de 2026, República Dominicana importó de Estados Unidos combustibles y otros productos energéticos por un valor de US$1,393 millones. A todos los demás mercados, en conjunto, les compró US$174 millones. Por cada dólar destinado a otros proveedores, casi ocho fueron a productos estadounidenses. Un año antes, Estados Unidos representaba el 78.21 % de esa factura. Ahora concentra el 88.92 %. La participación aumentó en 10.71 puntos porcentuales en doce meses, según el Ministerio de Energía y Minas.

Te puede interesar: El petróleo caro deja un saldo comercial positivo en América Latina y el Caribe. ¿Quién gana y quién paga el costo?

Cuatro países reciben de EE. UU. más de la mitad del diésel que consumen

Ecuador, Chile, México y Perú compran a Estados Unidos un volumen de diésel equivalente a más de la mitad de su consumo nacional. Goldman Sachs los identificó entre las economías latinoamericanas más expuestas a una eventual restricción por parte de Estados Unidos.

La exposición importa por la magnitud de los barriles que habría que reemplazar y por el momento en que habría que hacerlo. Si varios compradores salieran al mercado al mismo tiempo, las refinerías disponibles, las especificaciones del combustible, el transporte y las fechas de entrega pasarían a formar parte de una misma negociación. Encontrar otro vendedor no garantiza obtener el mismo precio ni recibir el cargamento cuando se necesita. Una sustitución acelerada también puede cambiar las condiciones de crédito, los lotes mínimos y los costos portuarios de una operación que, en tiempos normales, se negocia con un margen mayor.

La República Dominicana no figura entre los cuatro países de Goldman Sachs. Su concentración se mide de otra manera. En el segundo trimestre de 2026, la canasta de hidrocarburos importados sumó US$1,567 millones y Estados Unidos aportó el 88.92 % de ese total. El gasoil regular y el óptimo representaron conjuntamente el 21.47 % de la factura.

Las dos cifras no son comparables. Goldman relaciona el diésel estadounidense importado con el consumo nacional de ese combustible; el 88.92 % dominicano corresponde al valor gastado en una canasta que incluye petróleo crudo, gasolina, gasoil, gas natural licuado, carbón, coque y otros productos. No significa que Estados Unidos suministre el 88.92 % del gasoil consumido en RD.

Dependencia energética de Estados Unidos en México, Ecuador, Perú, Chile y República Dominicana.
Estados Unidos abastece un volumen de diésel equivalente a más del 50 % del consumo de México, Ecuador, Perú y Chile, mientras que concentra el 88.92 % del valor de la factura de hidrocarburos de República Dominicana. Gráfico: Ana Sosa para Mercado.

Esa diferencia delimita el riesgo. Una restricción exclusiva al diésel afectaría a una parte concreta del comercio energético, mientras que los demás flujos podrían continuar. Pero el episodio legislativo mostró que las condiciones de acceso al principal mercado de abastecimiento pueden convertirse en una variable política estadounidense, incluso cuando la medida finalmente no se adopta. Para un importador, la concentración deja de ser un dato contable cuando obliga a reemplazar, en poco tiempo, una ruta, una contraparte y unas condiciones comerciales conocidas.

El gasoil subió 60 % sin que existiera una prohibición

El riesgo comercial apareció después de que el shock de precio ya hubiera llegado. República Dominicana pagó un promedio de US$90.10 por barril de gasoil óptimo importado en el segundo trimestre de 2025. Un año después, el precio FOB alcanzó US$144.29. El aumento fue de 60.14 % y ocurrió sin que entrara en vigor ninguna restricción estadounidense.

El precio FOB mide el valor del combustible antes del transporte marítimo y de otros costos de importación y de comercialización. La presión tampoco se debió únicamente al petróleo crudo. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes reconoció que se había ampliado significativamente la diferencia entre el precio del crudo y el del gasoil refinado, conocida como crack spread.

Henri Hebrard venía señalando el mismo desajuste. Sus cálculos mostraban que el gasoil importado se había encarecido mucho más deprisa que el petróleo de referencia. También reclamó mayor transparencia en los precios internacionales utilizados para calcular las ayudas estatales. La distinción es importante para un país que compra tanto materia prima para su refinación como combustibles terminados. Un crudo más barato no garantiza un gasoil barato si el margen de refinación se mantiene elevado.

Ese encarecimiento llega al mercado interno por dos vías. Parte puede trasladarse a consumidores y empresas. Otra parte puede ser absorbida temporalmente por el presupuesto cuando el Gobierno decide contener los precios internos. Para una empresa de transporte o distribución, el resultado depende de cuánto pueda repercutir en sus tarifas; para el Estado, depende de cuánto decida retener fuera de la bomba.

A finales de septiembre, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, situó en aproximadamente RD$36,000 millones los subsidios a los combustibles acumulados en 2026. Advirtió que podrían llegar a RD$50,000 millones al cierre del año si la presión internacional persistía. La primera cifra es un gasto acumulado; la segunda, una proyección condicionada a la evolución de los precios.

Precio del gasoil óptimo en República Dominicana y subsidios a combustibles en 2026
El precio FOB del gasoil óptimo importado por República Dominicana subió 60.14 %, de US$90.10 por barril en el segundo trimestre de 2025 a US$144.29 en el mismo período de 2026. Los subsidios a los combustibles acumulaban RD$36,000 millones hasta septiembre y podrían alcanzar RD$50,000 millones al cierre del año. Gráfico: Ana Sosa para Mercado.

El subsidio reduce la transmisión inmediata del shock, pero no elimina el costo. Cuando se amplía la diferencia entre el costo de importación y el precio que el Gobierno decide mantener, la carga fiscal aumenta. Si se traslada una mayor proporción del aumento al mercado, el impacto se refleja en el transporte, la distribución y los márgenes empresariales. La política de precios decide, en buena medida, quién absorbe primero el ajuste; no puede hacer desaparecer la factura.

El encarecimiento del gasoil se reparte entre los consumidores y las finanzas públicas. Una futura alteración de las condiciones comerciales no partiría de un mercado barato, sino de uno en el que el combustible refinado ya cuesta considerablemente más y en el que el Estado invierte miles de millones de pesos para amortiguar parte del ajuste.

Caen los destilados, pero crecen los envíos petroleros totales

Los flujos comerciales dominicanos ya estaban cambiando antes de que el debate sobre una prohibición llegara a su desenlace. Estados Unidos envió a República Dominicana 4.275 millones de barriles de destilados entre enero y julio de 2025. En los mismos meses de 2026 fueron 2.324 millones. La caída fue de 45.6 %.

Sin embargo, el comercio petrolero total se movió en dirección opuesta. Las ventas estadounidenses de petróleo y derivados alcanzaron 30.729 millones de barriles entre enero y julio de 2026, 31.6 % más que un año antes, según la serie agregada de la EIA. La caída de los destilados no redujo, por tanto, el volumen agregado de petróleo y derivados procedente de Estados Unidos. Una categoría puede retroceder mientras que el vínculo comercial total aumenta.

Caída de destilados y aumento de envíos petroleros de Estados Unidos a República Dominicana
Los envíos de destilados desde Estados Unidos a República Dominicana cayeron 45.6 %, de 4.275 a 2.324 millones de barriles entre enero-julio de 2025 y 2026, mientras el total de petróleo y derivados aumentó 31.6 %, hasta 30.729 millones de barriles. Gráfico: Ana Sosa para Mercado.

El crudo también mantuvo una presencia relevante. Entre enero y julio de 2026, Estados Unidos exportó a República Dominicana 5.942 millones de barriles. La serie de 2025 presenta un vacío en abril, por lo que no permite realizar una comparación interanual limpia para ese producto.

Las cifras abren una posibilidad, pero no demuestran su mecanismo. La categoría de destilados de la EIA no coincide exactamente con las clasificaciones dominicanas de gasoil regular y óptimo. Tampoco basta con observar más crudo y menos destilados para concluir que Refidomsa sustituyó el combustible terminado importado por gasoil refinado localmente. Los inventarios, otros proveedores y la propia mezcla de productos pueden modificar el balance.

Los datos de la refinería ayudan a entender el límite. Refidomsa cerró 2025 con RD$3,208 millones de utilidad neta, 31 % más que un año antes, mientras el Banco Central registró una caída del 11.2 % en la actividad de refinación y del 8.9 % en la producción de gasoil. La planta estuvo en mantenimiento durante abril y mayo. El desempeño financiero, por tanto, no equivale a una mayor producción física. Refidomsa, además de refinar crudo, importa y comercializa combustibles terminados, de modo que sus resultados pueden mejorar sin que el volumen procesado aumente en la misma proporción.

La planta puede procesar hasta 34,000 barriles diarios de crudo y normalmente opera entre 26,000 y 32,000 barriles diarios. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes estima que República Dominicana refina localmente alrededor del 20 % de los combustibles que consume. Esa capacidad ofrece una fuente doméstica de productos, pero depende de recibir crudo, procesarlo y obtener los derivados que demanda el mercado.

La evidencia permite afirmar que cambió la composición de los flujos estadounidenses hacia RD; no permite atribuir esa variación a una sustitución demostrada del diésel importado por la producción local. Esa cautela importa porque una estrategia de abastecimiento basada en la refinación local tiene restricciones distintas a las de una basada en la compra de producto terminado.

Buscar diésel fuera de EE. UU. también tiene un precio

México, Colombia, los Países Bajos y otros orígenes ya figuran en los registros dominicanos de importación de energía. Sus ventas son mucho menores que las de Estados Unidos y abarcan productos distintos. Una relación comercial existente tampoco garantiza que un proveedor disponga, en el momento necesario, de grandes volúmenes de diésel con las especificaciones requeridas.

Sustituir cargamentos implica negociar el precio, el flete, la calidad y la fecha de entrega. También importa cuánto tiempo tenga el comprador. Una contratación anticipada permite comparar ofertas y reservar capacidad logística; una compra realizada con pocas semanas de antelación reduce las opciones y puede elevar el costo. Las diferencias en la distancia, el tamaño del cargamento y la disponibilidad pueden convertir a un proveedor técnicamente viable en una alternativa comercialmente poco atractiva.

La competencia añadiría otra presión. Si una restricción estadounidense afectara simultáneamente a Ecuador, Chile, México y Perú, varios compradores buscarían barriles alternativos en esos mismos mercados. Para República Dominicana, la exposición no depende únicamente de si existen refinerías fuera de Estados Unidos, sino de cuántos cargamentos están disponibles cuando todos los necesitan. Esa simultaneidad puede alterar el precio de una sustitución mucho antes de que se produzca una escasez física.

Los inventarios pueden amortiguar una interrupción breve, pero la capacidad nominal de almacenamiento no revela cuánto combustible utilizable hay en un momento dado. Los datos públicos disponibles tampoco permiten convertir los tanques de Refidomsa en un número verificable de días de cobertura nacional. Esa ausencia impide precisar cuánto tiempo tendría el país para reaccionar ante un corte repentino.

Una restricción al diésel tampoco equivaldría a un corte general de energía. El impacto sería más directo en el transporte y en las actividades que utilizan ese combustible; otras importaciones de petróleo y las principales fuentes de generación eléctrica podrían continuar.

Hoy no existe esa restricción. Estados Unidos continúa exportando diésel y la decisión de Trump mantiene abierto el mercado que ofrece a República Dominicana ventajas de cercanía, escala y logística. Diversificar por diversificar puede resultar más caro que comprar donde ya existe una cadena de suministro eficiente.

El valor de una alternativa se hace evidente cuando deja de ser una búsqueda de emergencia. Proveedores previamente evaluados, contratos posibles y rutas conocidas aumentan el margen de negociación cuando cambian las condiciones. Sin ese trabajo previo, la urgencia transfiere el poder al vendedor que tenga producto disponible.

La República Dominicana ya enfrenta un gasoil más caro y un presupuesto que destina miles de millones de pesos a mitigar parte de sus efectos. Una futura restricción podría incrementar el costo de sustituir cargamentos con rapidez, especialmente si otros compradores latinoamericanos compitieran por la misma oferta.

Estados Unidos sigue siendo atractivo precisamente porque está cerca, produce a escala y cuenta con una infraestructura comercial ya integrada con el Caribe. El riesgo no está en comprarle. Aparece cuando las alternativas empiezan a buscarse tras el que de las condiciones.

Trump no cerró la llave. Para la República Dominicana, esa decisión conserva algo que sería mucho más caro de adquirir durante una crisis: el tiempo.

Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.

Tags:

Lo más visto en Revista Mercado


Análisis para suscriptores


M

Exclusivo Suscriptores

Se agotó el tiempo para bajar las tasas de interés.

M

Exclusivo Suscriptores

Argentina lanza un pasaporte dorado. Solo otro país del G20 ofrece algo parecido ¿Por qué ahora?

M

Exclusivo Suscriptores

El concierto sin celular, el nuevo deseo de grandes artistas ¿Qué ganan cuando el público deja de grabar?

M

Exclusivo Suscriptores

Los relojes de lujo usados están viviendo un auge. Lo inesperado es quién los está comprando.

M

Exclusivo Suscriptores

Argentina quiere atraer la industria de la IA ¿Le basta con ofrecer menos regulación y más energía?

Artículos patrocinados


Más de Business


MÁS MERCADO,

DIRECTO A TU INBOX

Suscríbete y recibe noticias, análisis y contenidos exclusivos.

Al suscribirte, aceptas recibir comunicaciones de Revista Mercado y confirmas que has leído nuestros Términos y Condiciones y nuestra Política de Privacidad.
Elige una lista

¿Dónde deseas guardar ?