Según el Feng shui: Plantas que atraen mala suerte y no debes tener dentro de casa
En la búsqueda de equilibrio y bienestar dentro del hogar, cada vez más personas vuelven la mirada hacia prácticas ancestrales como el Feng Shui. Esta filosofía milenaria sostiene que todo lo que nos rodea influye en el flujo de energía el llamado “chi”, desde la disposición de los muebles hasta los elementos naturales que elegimos para decorar. Las plantas, por supuesto, no quedan fuera de esa lógica
Foto: Algunas plantas, aunque hermosas, pueden atraer mala suerte en tu hogar según el Feng Shui.
Aunque hoy dominan las tendencias de interiorismo por su estética y su capacidad de conectar los espacios con la naturaleza, no todas las especies son igual de bien valoradas dentro de esta práctica. Algunas, de hecho, se asocian con energías más densas o desequilibrios, lo que las convierte en opciones menos recomendables para interiores.
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La energía de las plantas, más allá de lo decorativo
En términos generales, el Feng Shui considera que las plantas vivas, verdes y bien cuidadas aportan energía positiva. Representan crecimiento, renovación y vitalidad, tres cualidades clave para cualquier espacio habitable.
Sin embargo, cuando presentan ciertas características como espinas, crecimiento descendente o signos de deterioro la lectura cambia. En lugar de sumar, pueden alterar la sensación de equilibrio dentro del hogar
Conviene aclarar que estas interpretaciones no tienen respaldo científico. Aun así, forman parte de una tradición cultural que, durante siglos, ha influido en la manera en que muchas personas diseñan y viven sus espacios.
Plantas que el Feng Shui recomienda evitar en interiores
Algunas especies aparecen con frecuencia en estas recomendaciones, no tanto por lo que son en sí mismas, sino por lo que simbolizan dentro de esta filosofía.
Los cactus y las plantas espinosas suelen encabezar la lista. Aunque son resistentes y visualmente atractivos, sus espinas se interpretan como una energía “cortante”, asociada a la defensa o la tensión. Por eso, en lugar de interiores, suelen recomendarse para balcones o entradas, donde se entienden más como elementos de protección.

Los bonsáis, por su parte, tienen un simbolismo más sutil. Al ser árboles cuyo crecimiento ha sido limitado de forma intencional, se relacionan con la idea de estancamiento. No se consideran negativos en sí mismos, pero tampoco representan expansión, que es lo que normalmente se busca en espacios como el hogar o el área de trabajo.
Algo similar ocurre con las plantas colgantes o de crecimiento descendente, como el potus. Su forma, que tiende hacia abajo, se interpreta como una energía que desciende o se dispersa, lo que puede generar una sensación de pérdida, especialmente si se ubican en zonas clave de la casa.

En el caso de las hiedras y otras enredaderas invasivas, la lectura apunta más hacia el desorden. Su crecimiento descontrolado puede simbolizar falta de límites o caos, además de asociarse, en algunos contextos, con humedad o deterioro físico del espacio.
Los geranios, a pesar de su popularidad, también generan ciertas reservas cuando se colocan en interiores. Dentro del Feng Shui, se cree que pueden absorber demasiada energía del entorno, lo que podría traducirse en sensaciones de cansancio en espacios cerrados.
Las hortensias, finalmente, tienen una carga simbólica más emocional. Aunque en otras culturas se vinculan con la abundancia, aquí se asocian con estados como la soledad o el aislamiento, por lo que no suelen recomendarse en ambientes donde se busca armonía emocional.
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¿Significa esto que debes evitarlas por completo?
No necesariamente. Más que una lista estricta de prohibiciones, el Feng Shui funciona como una guía de interpretación.
Muchas de estas plantas pueden formar parte del hogar sin problema si se ubican de manera estratégica o se equilibran con otros elementos. Un cactus, por ejemplo, puede funcionar bien en una entrada, mientras que una planta colgante puede adaptarse mejor a un espacio abierto o exterior.
Al final, lo importante no es solo la planta en sí, sino cómo se integra en el conjunto del ambiente.
El verdadero secreto, equilibrio y cuidado
Una planta sana, bien cuidada y en un entorno limpio siempre aportará más al bienestar que cualquier regla puntual. En ese sentido, factores como la ventilación, la luz natural y el mantenimiento general del hogar tienen un impacto mucho más real en cómo se siente un espacio.
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