Elecciones en Israel: Netanyahu llega sin mayoría en las encuestas a seis días de la votación
Los sondeos mantienen abierto el resultado de las legislativas del 27 de octubre. La participación, el voto de los partidos árabes y las alianzas que se formen después de las urnas pueden definir quién logra gobernar.
Foto: A seis días de las elecciones legislativas en Israel, las encuestas de opinión sitúan al primer ministro Benjamín Netanyahu sin una mayoría clara, dejando la formación del próximo gobierno a merced del nivel de participación.
A seis días de las elecciones legislativas en Israel, Benjamin Netanyahu llega al cierre de la campaña sin una mayoría parlamentaria asegurada para el bloque que respalda a su Gobierno. Las últimas encuestas dibujan un escenario fragmentado, en el que las fuerzas oficialistas y opositoras necesitarán negociar apoyos para alcanzar los 61 escaños que permiten formar una mayoría en la Knéset.
La coalición del primer ministro está integrada por el Likud, partidos de derecha nacionalista y formaciones ultraortodoxas. Frente a ella, el bloque que busca un cambio de Gobierno está encabezado por Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor del Ejército israelí. Sin embargo, los sondeos no muestran una vía clara para que ninguno de los dos sectores gobierne por sí solo, mientras los partidos árabes podrían resultar determinantes en las negociaciones posteriores.
La incertidumbre se refleja en el electorado: alrededor del 10% de los votantes seguía indeciso a una semana de los comicios, según las encuestas. La participación general y la movilización de la población árabe israelí son otros factores que podrían modificar la distribución de escaños antes de la votación del martes 27 de octubre.
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¿Qué dicen las encuestas sobre Netanyahu?
Los sondeos sitúan al bloque de Netanyahu por debajo de los 61 escaños necesarios para gobernar con mayoría propia. El promedio de mediciones recogido por Israel Vote 2026 asignaba 54 escaños al bloque oficialista, 52 a los partidos opositores y 14 a las formaciones árabes, con datos de encuestas realizadas entre el 5 y el 19 de octubre.
Las cifras no representan el resultado final ni garantizan que los partidos se agrupen en esas mismas alianzas después de las elecciones. Sí reflejan la dificultad de construir una mayoría parlamentaria sin negociar con otras fuerzas.
Asimismo, el Likud, partido de Netanyahu, afronta una contienda en la que su representación proyectada es menor que la que tiene en la Knéset saliente. La elección medirá no solo el respaldo al primer ministro, sino la capacidad de sus aliados para conservar suficiente peso parlamentario.
¿Quiénes se enfrentan en las elecciones de Israel?
La contienda reúne dos grandes polos políticos, aunque el Parlamento israelí se caracteriza por la presencia de múltiples partidos y por la necesidad de formar coaliciones.
El bloque de Netanyahu incluye al Likud, Poder Judío, Sionismo Religioso y los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá. Sus socios comparten posiciones de derecha, pero defienden intereses propios en asuntos religiosos, sociales y de seguridad.
En la oposición, Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor, encabeza el partido Yashar y se ha convertido en una de las figuras centrales del bloque que busca desplazar a Netanyahu. En ese espacio participan partidos como Beyajad, Israel Beitenu y Los Demócratas.
Además, la fragmentación implica que ganar escaños no basta para formar Gobierno y las fuerzas políticas tendrán que demostrar que pueden reunir apoyos suficientes en el Parlamento.
¿Por qué se necesitan 61 escaños para gobernar?
Israel tiene un sistema parlamentario proporcional. Los ciudadanos votan por listas de partidos y los 120 puestos de la Knéset se distribuyen entre las formaciones que superan el umbral electoral del 3.25%.
Para sostener una mayoría se necesitan al menos 61 escaños. Ningún partido puede alcanzar esa cifra por sí solo según las proyecciones actuales, por lo que la composición del próximo Gobierno dependerá de las negociaciones entre las distintas fuerzas.
Este mecanismo hace que los partidos pequeños puedan adquirir un peso considerable cuando los dos principales bloques están lejos de la mayoría. A la vez, significa que una formación que no consiga entrar en el Parlamento puede alterar indirectamente el reparto final de escaños.
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El voto árabe, una de las incógnitas de la elección
La participación de la población árabe israelí es uno de los factores que podrían influir en el resultado. La politóloga Yael Shomer, de la Universidad de Tel Aviv, explicó que todavía existen dudas sobre cuántas personas acudirán a votar y cómo ese comportamiento repercutirá en la representación de los partidos pequeños.
De igual forma, las listas árabes podrían reunir entre 12 y 15 escaños, según las proyecciones. Ese peso las convierte en un actor relevante para cualquier negociación que busque alcanzar una mayoría parlamentaria.
No obstante, el número de escaños no implica automáticamente que esas formaciones respalden a un mismo candidato o participen en una coalición de Gobierno. Sus decisiones dependerán de las condiciones políticas y de los acuerdos que puedan alcanzarse después de los comicios.
Gaza y la seguridad marcan el contexto electoral
Las legislativas llegan después de tres años marcados por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las guerras posteriores. La seguridad nacional y la gestión del Gobierno antes y después de esos acontecimientos forman parte del debate sobre el liderazgo de Netanyahu.
El primer ministro defiende su gestión en materia de seguridad, mientras sus adversarios han cuestionado las decisiones políticas y las fallas relacionadas con los ataques de 2023. Eisenkot, con trayectoria militar, ha planteado la necesidad de exigir responsabilidades y revisar la conducción del país.
Es más, a pesar de que la política de seguridad ocupa un lugar importante en la campaña, la elección también determinará qué alianzas tendrán capacidad para definir las prioridades del próximo Gobierno. La distribución de escaños será decisiva para establecer el margen de acción de quien consiga formar una coalición.
¿Qué puede pasar después de la votación del 27 de octubre?
El resultado no determinará automáticamente quién será primer ministro. Una vez definidos los escaños de la Knéset, las fuerzas políticas deberán negociar para reunir una mayoría que permita formar Gobierno.
Netanyahu podría intentar conservar el poder si sus aliados logran sumar los apoyos necesarios. Por su parte, el bloque opositor, necesitaría coordinar a sus partidos y resolver las diferencias que puedan surgir en torno a la composición de una eventual coalición.
También existe la posibilidad de que las negociaciones se prolonguen si ningún sector consigue reunir una mayoría estable. En ese escenario, el peso de los partidos que no forman parte de los dos bloques principales podría resultar determinante.
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