La madre de todos los tribunales
El 20 de noviembre de 1945, casi con los cascotes de Nuremberg (Alemania) todavía humeantes, comenzó uno de los procesos más importantes de la historia. Fue algo excepcional: se juzgaba con celeridad a los responsables de delitos, hasta entonces, poco definidos como conspiración contra la paz, crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad. No había precedentes de un enjuiciamiento universal equiparable.
Así, el juicio de Nuremberg dilucidaba la suerte de los principales instigadores del nazismo, de los perpetradores del Holocausto y de los responsables del comienzo de la Segunda Guerra Mundial con toda su secuela de destrucción. Como consecuencia del Holocausto se calcula que murieron más de seis millones de personas y como resultado de la guerra los fallecidos suman más de cuarenta millones.
La Corte Internacional de Justicia es el principal órgano judicial de las Naciones Unidas. Fue establecida en 1945 en La Haya, siendo la continuadora, a partir de 1946, de la Corte Permanente de Justicia Internacional.
Hubo cuatro jueces: un británico, otro ruso, otro francés y otro de Estados Unidos, en lugar de un jurado. El juez británico fue Lord Geoffrey Lawrence. Sir Hartley Shawcross y David Maxwell Fyfe fueron los fiscales nombrados por Gran Bretaña. Maxwell Fyfe acabó realizando las tareas diarias más importantes, excepto los discursos de apertura y clausura. Los jueces analizaron 100,000 documentos y escucharon a 94 testigos. Al final de proceso, declararon a 19 acusados culpables de al menos uno de los cargos de los que se le acusaban y declararon tres organizaciones como organizaciones criminales.
Las sentencias oscilaron entre diez años de prisión a muerte por horca, que se impuso a 12 de los acusados. Durante la Guerra Fría no se produjo ningún otro avance en el campo del derecho internacional penal, excepto el enjuiciamiento en Israel de Adolf Eichmann. Pero las cosas cambiaron con el retorno de los
campos de concentración en Europa en la Antigua República de Yugoslavia. En 1993, se estableció el Tribunal Penal Internacional para responder por las atrocidades masivas que estaban teniendo lugar en ese momento en los Balcanes. Otro hecho histórico fue el genocidio de Rwanda en 1994, acto que estableció el Tribunal Penal Internacional para Rwanda.
Tras Nuremberg se ha desarrollado una doctrina mundial y conceptos como genocidio o crímenes contra la humanidad han llegado a los códigos penales para quedarse. Nuremberg fue el punto de partida de una nueva era del derecho, y un recurso para recordar que hasta la inhumanidad inherente a la guerra tiene una frontera que no puede cruzarse.
Los juicios de Núremberg empezaron el 20 de noviembre de 1945 contra la cúpula nazi. Los cargos fueron por crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
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