“Químicos para siempre” y el peso corporal
Desde 1940, aproximadamente, se han fabricado agentes químicos que han sido empleados en una variedad de industrias a nivel global. Los más conocidos son las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés) y que se caracterizan por pertenecer a un grupo especial que incluye PFOA, PFOS, GenX, y muchos otros más.
Ahora bien, las PFAS son los llamados “Químicos para siempre” y están presente de manera permanente en:
- Alimentos, envasados en materiales que lo contienen
- Productos domésticos comerciales, como telas repelentes de manchas y agua
- Productos antiadherentes como el teflón (muy usados en utensilios de cocina)
- Compuestos para pulir, ceras, pinturas, productos de limpieza
- Espumas para combatir incendio
- Agua potable (especialmente). Comúnmente localizada y asociada con una planta específica (por ejemplo, fabricante, relleno sanitario, planta de tratamiento de aguas residuales, centro de entrenamiento para bomberos, entre otros) se infiltran en muchos entornos humanos y naturales: son incoloros, insípidos e inodoros, y a menudo se usan para crear barreras o evitar que los líquidos se filtren.
Efectos de los PFAS en el organismo
De acuerdo con varias investigaciones, los PFAS pueden tener consecuencias dañinas a la salud de las personas, y ello es porque los seres humanos pueden exponerse a ingerir esos agentes químicos sin percatarse, por ejemplo, comiendo alimentos o bebiendo agua que los contenga, entonces, esa ingesta puede durar a lo largo del tiempo y el nivel de esas sustancias dentro del cuerpo aumentan y es allí donde se presenta el riesgo de ser perjudiciales para la salud.
Particularmente, existen estudios de epidemiología humana donde se ha comprobado que las personas expuestas por períodos extensos de los PFAS son propensas a tener mayores niveles de colesterol, efectos en el sistema inmunitario, cáncer y perturbación de la hormona tiroides.
Lo más reciente: “Químicos para siempre” en el agua potable y el aumento de peso
La Universidad de Rhode Island publicó en la revista Obesity este 2023 una investigación liderada por Philippe Grandjean, MD, PhD., médico y profesor en la Facultad de Farmacia de esa institución, en el cual confirma un vínculo directo entre ciertas sustancias químicas en el agua potable y la obesidad humana, específicamente que un mayor contenido de PFAS en la sangre promueve el aumento de peso y hace que sea más difícil mantenerlo más bajo después de la pérdida de peso.
El estudio analizó sustancias químicas PFAS en 381 sujetos, a través de sus muestras de sangre, e independientemente de la dieta que se les suministró, manifestaron aumento de peso si tenían exposiciones elevadas de dichos agentes químicos.
Ahora bien, los científicos enfatizaron que el químico PFOA que se encuentra con regularidad en el agua potable contaminada, tiene más incidencia con el problema de la obesidad en las personas. Igualmente, descubrieron que los participantes en el estudio que tenían mayor cantidad del agente PFOA en su sangre obtuvieron alrededor de 10 libras más que los que tenían niveles bajos.
A qué debemos estar atentos
En primer lugar, debemos saber la manera en qué podemos estar expuestos a estos agentes químicos. En términos generales, tenemos:
- Tierra y agua contaminadas que se usan para cultivar alimentos.
- Envases de alimentos que contienen PFAS
- Equipo que utilizó PFAS durante el procesamiento de alimentos.
Por otro lado, las personas pueden exponerse a la PFAS empleando productos tratados de manera comercial como repelentes a las manchas y al agua o darles propiedades antiadherentes como, por ejemplo: alfombrados, cuero, ropa, textiles, papel y materiales para envasar, así como utensilios de cocina antiadherentes.
Igualmente, las personas que trabajan en plantas productoras de PFAS o en plantas manufactureras de productos elaborados con PFAS, pueden estar expuestas en ciertos entornos laborales o a través del aire contaminado.
Se debe estar muy atento al agua potable, sobre todo en comunidades donde estos agentes químicos han contaminado los suministros de agua como la provisión industrial donde se elaboraban PFAS o se usaban para fabricar otros productos, o una refinería de petróleo, aeródromo u otro lugar donde se usaban PFAS para combatir incendios.
William Coss
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