Finlandia se convertirá en el almacén mundial de residuos nucleares
Tras más de dos décadas de obras, Finlandia ultima los preparativos para poner en funcionamiento el primer almacén permanente de residuos nucleares del mundo, con el objetivo de enterrar toneladas de combustible radiactivo gastado a más de 400 metros de profundidad durante los próximos 100,000 años.
Foto: El almacén, bautizado como Onkalo, está ubicado junto a la central nuclear de Olkiluoto, en el municipio de Eurajoki, en la costa oeste de Finlandia.
Este pionero almacén geológico profundo, bautizado como Onkalo (cavidad en finés), está ubicado junto a la central nuclear de Olkiluoto, en el municipio de Eurajoki, en la costa oeste de Finlandia, y tiene capacidad para albergar los residuos producidos por los cinco reactores atómicos del país nórdico durante un siglo, unas 6,500 toneladas.
Onkalo ha costado unos €1,000 millones, financiados por las dos compañías eléctricas finlandesas que producen energía nuclear: Teollisuuden Voima (TVO) y Fortum, ambas propietarias de Posiva, la empresa responsable de la construcción y gestión del almacén.
Según explicó a la agencia de noticias EFE Pasi Tuohimaa, director de comunicación de Posiva, el objetivo de la compañía es iniciar las operaciones este mismo año, una vez finalice las últimas pruebas técnicas y reciba la pertinente autorización de la Agencia de Seguridad Radiológica y Nuclear de Finlandia (STUK) y del Gobierno de Helsinki.

Te puede interesar: Trump y Xi acuerdan en Pekín que Irán nunca tendrá armas nucleares y defienden la libre navegación por el estrecho de Ormuz
Onkalo, una opción segura
Mientras que los residuos nucleares de todo el mundo son almacenados de forma temporal en piscinas ubicadas en las propias centrales atómicas o en depósitos secos en superficie, Posiva presume de ofrecer una solución pionera mucho más segura.
Finlandia es el único país que ha comenzado la construcción de un repositorio para la disposición final de su combustible nuclear gastado.
Países como Francia, Suecia, Canadá y Suiza avanzan en esa dirección, pero ninguno ha llegado tan lejos. En total, más de 400,000 toneladas métricas de combustible nuclear gastado están almacenadas en cientos de sitios de 39 países, sin que ninguno haya encontrado aún una solución definitiva.
La compañía eligió el emplazamiento de Onkalo por motivos de seguridad, ya que el lecho rocoso donde está excavado goza de una alta impermeabilidad, gran estabilidad geológica y apenas existe actividad sísmica. «Creo que hay mucho más riesgo cuando se almacena temporalmente a nivel del suelo», afirmó Tuohimaa.
Un depósito nuclear a un plazo de 100,000 años
Cien mil años es un horizonte que desafía cualquier escala humana conocida. Para tener una referencia: hace esa misma cantidad de tiempo, el homo sapiens aún no había salido de África.
La solución de Posiva es radical: una vez sellado el sitio, no será señalizado; los 500 metros hasta la capa geológica serán rellenados con roca y el lugar quedará invisible en el paisaje natural. Una apuesta por el olvido deliberado como forma de protección.
Además de disponer de kilómetros de túneles y galerías, Onkalo cuenta con una planta de encapsulado totalmente automatizada para evitar la exposición de los trabajadores a la radiactividad. Antes de esta fase, el uranio utilizado se habrá dejado enfriar durante cerca de 40 años en depósitos temporales, tras lo cual solo quedará una milésima parte de su radiactividad original, según Posiva.
Transcurrido ese tiempo, el combustible será envasado en contenedores de hierro fundido recubiertos por una gruesa capa de cobre anticorrosión y colocados en agujeros de deposición a 433 metros de profundidad, que serán luego sellados con arcilla de bentonita.
Está previsto que Onkalo mantenga su actividad durante los próximos cien años hasta completar totalmente su capacidad de almacenamiento, momento en el que toda la instalación será sellada definitivamente.

Una operación nuclear megamillonaria
Aunque la construcción de Onkalo empezó en 2004, la idea de buscar una solución definitiva al problema de los residuos radiactivos en Finlandia data de mucho antes.
Desde el inicio de la producción de energía nuclear en 1977, los operadores finlandeses han pagado anualmente entre €30 y 40 millones de euros a un fondo administrado por el Gobierno.
«Creo que actualmente este fondo cuenta con unos €3,500 millones de euros», señaló Tuohimaa, lo que garantiza que las empresas nucleares financiarán la eliminación del combustible que hayan gastado incluso si quiebran.
Juha Poikola, director de relaciones públicas de TVO, aclaró que Finlandia, pese a tener los conocimientos técnicos y el subsuelo ideal, no contempla hacer negocio enterrando residuos de terceros países, algo que está prohibido por ley.
El modelo finlandés, sin embargo, ya es estudiado por otros gobiernos como referencia de lo que puede lograrse cuando la planificación se mide no en legislaturas, sino en milenios.
Te puede interesar: Trump Media entra al negocio de la energía nuclear
Fuente: EFE
Redacción Mercado
Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.
Seguir leyendo
Lo más visto en Revista Mercado
Brand Content
La revolución humana
Análisis para suscriptores
Exclusivo Suscriptores
¿Es usted realmente un buen oyente? cinco errores que le impiden escuchar mejor
Exclusivo Suscriptores
Peter Thiel y los líderes tecnológicos que mantienen a sus hijos lejos de las pantallas
Exclusivo Suscriptores
El capitalismo de Elon Musk que Adam Smith no aprobaría
Exclusivo Suscriptores