Abinader plantea una mayor integración de América Latina y revela las metas económicas de RD para 2036
El presidente de República Dominicana, Luis Abinader, defendió una mayor integración económica y política entre los países de América Latina y el Caribe, al considerar que la región enfrenta desafíos comunes que no pueden resolverse de manera aislada y que requieren cooperación para traducir el crecimiento económico en bienestar para la población.
Durante la inauguración del 41º período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), celebrado en Santiago de los Caballeros, el mandatario afirmó que la diversidad de la región puede convertirse en una ventaja estratégica si los países son capaces de construir consensos duraderos y avanzar en objetivos compartidos.
La Cepal coloca la integración en el centro del debate
Abinader sostuvo que los debates sobre desarrollo deben enfocarse en ofrecer respuestas concretas a una región que cuenta con importantes recursos y capacidades productivas, pero que todavía arrastra importantes brechas económicas y sociales.
“El desarrollo económico adquiere sentido cuando mejora la vida de la gente”, afirmó el jefe de Estado dominicano al referirse a los retos que enfrenta la región en un contexto internacional marcado por cambios tecnológicos, transformaciones productivas y redefiniciones del comercio global.
Para el mandatario, la integración regional es una condición indispensable para enfrentar un escenario cada vez más competitivo, en el que las economías individuales tienen menos capacidad para responder por sí solas a desafíos relacionados con el crecimiento, la innovación tecnológica y la seguridad económica.
La inteligencia artificial entra en la agenda regional
Uno de los temas que ocupó un lugar destacado en el discurso fue el avance de la inteligencia artificial.
Abinader advirtió que esta tecnología está transformando el empleo, la producción, el conocimiento y los servicios a una velocidad inédita, lo que obliga a los gobiernos a reaccionar con rapidez para garantizar que sus beneficios lleguen a la población.
Según el presidente dominicano, el reto para los países latinoamericanos no consiste únicamente en adoptar nuevas tecnologías, sino en convertirlas en herramientas capaces de generar bienestar, productividad y oportunidades de desarrollo.
La referencia a la inteligencia artificial coincide con una tendencia creciente dentro de organismos multilaterales como la Cepal, el FMI y el Banco Mundial, que consideran esta tecnología uno de los principales factores que influirán sobre la competitividad global durante la próxima década.

Una región con bajo comercio interno
Abinader llamó la atención sobre una de las principales debilidades estructurales de América Latina y el Caribe: la limitada integración económica entre sus propios países.
Pese a que la región reúne a más de 660 millones de habitantes, el comercio intrarregional representa apenas el 14 % de las exportaciones totales, una cifra significativamente inferior a la observada en otros bloques económicos como la Unión Europea o algunas economías asiáticas.
Para el mandatario, este dato refleja que existe un amplio margen para profundizar los intercambios comerciales, desarrollar cadenas regionales de valor y aprovechar mejor las complementariedades productivas existentes entre las economías latinoamericanas.
Precisamente, el fortalecimiento de la integración regional figura entre las principales propuestas que la Cepal presentará durante las jornadas de trabajo que se extenderán durante tres días en Santiago.
Crecimiento con estabilidad e inversión
Abinader defendió además la necesidad de combinar integración regional con políticas que favorezcan la estabilidad macroeconómica y la atracción de inversiones.
En su opinión, el desarrollo sostenible requiere crecimiento económico, confianza institucional y un marco adecuado para la inversión pública y privada.
El presidente sostuvo que tanto la inversión nacional como la extranjera seguirán siendo factores fundamentales para impulsar la transformación productiva y mejorar la calidad de vida de la población.
La apuesta dominicana hacia 2036
Al trasladar estos objetivos al caso dominicano, Abinader destacó la estrategia de largo plazo impulsada por su Gobierno para duplicar el tamaño de la economía nacional antes de 2036.
La meta contempla mantener un crecimiento económico promedio cercano al 6 % anual durante la próxima década, con el propósito de duplicar también el ingreso de los ciudadanos.
Según explicó, este plan busca alcanzar objetivos concretos de impacto social, entre ellos la creación de 1,7 millones de nuevos empleos, la triplicación del salario medio y la eliminación de la pobreza extrema.
La estrategia forma parte de una visión económica que combina crecimiento, inversión y modernización productiva como herramientas para ampliar las oportunidades de desarrollo.
Inversión extranjera y exportaciones en niveles récord
Durante su intervención, el mandatario presentó además algunos de los principales indicadores económicos recientes de República Dominicana.
De acuerdo con las cifras expuestas, la inversión extranjera directa superó por primera vez los 5.000 millones de dólares en 2025, mientras que las exportaciones se aproximaron a los 16.000 millones de dólares.
Abinader destacó estos resultados como señales de confianza internacional en la economía dominicana y como evidencia del fortalecimiento de sectores estratégicos vinculados al comercio exterior, el turismo, las zonas francas y la manufactura.
Reducción de la pobreza
El jefe de Estado también resaltó avances en materia social.
Según los datos presentados, la pobreza monetaria pasó de aproximadamente 25 % en 2019 a poco más del 14 % durante el primer semestre de este año.
Para el Gobierno dominicano, esta evolución refleja el impacto de las políticas de crecimiento económico, generación de empleo y atracción de inversiones implementadas durante los últimos años.
América Latina busca una nueva hoja de ruta
La reunión de la Cepal se desarrolla en un momento en que la región enfrenta un crecimiento moderado, mayores exigencias de competitividad y la necesidad de adaptarse a transformaciones tecnológicas aceleradas.
En ese contexto, el mensaje de Abinader apuntó a una idea central: ninguna economía latinoamericana podrá aprovechar plenamente las oportunidades de la inteligencia artificial, la transición energética o la reconfiguración del comercio mundial sin una cooperación regional más profunda.
Con un mercado de más de 660 millones de habitantes, abundantes recursos naturales y una creciente capacidad tecnológica, América Latina y el Caribe buscan definir una nueva estrategia de desarrollo en la que la integración, la innovación y la inversión se conviertan en pilares del crecimiento durante las próximas décadas.
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