En un mundo cada vez más hiperconectado, con pantallas que compiten por nuestra atención en cada momento, Marian Rojas Estapé, psiquiatra y autora, defiende algo que parece olvidado en la vida moderna: el poder del aburrimiento y la importancia de dejar a la mente divagar. Esta práctica, tan común en generaciones pasadas, se está convirtiendo en un lujo en la actualidad, y sin embargo, Rojas sostiene que su valor para nuestra salud mental y creatividad es crucial.
Las infancias de hace 30 o 40 años distaban mucho de las actuales. Si en la niñez de las generaciones anteriores el tiempo de ocio se llenaba de juegos imaginativos, caminatas al aire libre y momentos de descanso sin pantallas, hoy en día los niños están absorbidos por teléfonos inteligentes, plataformas de streaming y videojuegos. Este cambio generacional ha traído consigo una pérdida significativa: la falta de espacios para el aburrimiento.
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Rojas Estapé, quien en su libro Recupera tu mente, reconquista tu vida profundiza sobre la importancia de la salud mental, destaca que el aburrimiento es la antesala de la divagación. En su opinión, esos momentos vacíos, aunque a menudo evitados, son esenciales para la mente. «Dejar a tu mente divagar es un regalo para tu creatividad y bienestar», afirma. Y es que cuando permitimos que nuestra mente se libere de los estímulos constantes, abrimos la puerta a la exploración de ideas nuevas, el procesamiento de pensamientos y la resolución de problemas.
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Rojas no es la única en valorar el potencial de la mente cuando se le deja divagar. A lo largo de la historia, grandes descubrimientos y avances científicos han nacido en momentos de aparente inactividad. Es el caso de Isaac Newton, quien formuló su ley de la gravedad mientras descansaba a la sombra de un árbol. «Newton estaba sentado, pensando sin presiones, y cuando vio caer una manzana, se preguntó por qué caía hacia abajo. En ese momento de pausa, surgió una de las teorías más revolucionarias de la historia», señala Rojas.
De manera similar, el principio de flotabilidad de Arquímedes nació cuando él se encontraba en un baño, dejándose llevar por sus pensamientos. «La mente divaga y, en el proceso, llega a conclusiones sorprendentes. Arquímedes descubrió la respuesta al problema del monarca mientras se sumergía en la bañera», explica la psiquiatra. Ese principio, conocido como el principio de Arquímedes, revolucionó la forma en que entendemos la flotabilidad de los objetos en líquidos.
Y no podemos olvidar el caso de Percy Spencer, inventor del microondas. Mientras trabajaba con tecnología de radares durante la Segunda Guerra Mundial, y tras notar que un chocolate se derretía en su bolsillo, comenzó a explorar la posibilidad de utilizar esas ondas para calentar alimentos. Esta idea, nacida de una curiosidad accidental, dio lugar a uno de los electrodomésticos más utilizados en los hogares del siglo XXI.
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A pesar de que el mundo actual parece invitar constantemente a la distracción y la ocupación, Rojas Estapé subraya que debemos redescubrir el arte de la divagación. Para ella, «la clave de una buena salud mental es cómo me cuento mi historia, cómo me doy tiempo para pensar y sentir sin estar sobrecargada de estímulos». Esto implica la necesidad de recuperar momentos para la mente, en los que podamos simplemente estar sin hacer nada, sin pantallas ni obligaciones.
¿Cómo podemos hacer esto en la práctica? La psiquiatra propone pequeños pasos para crear esos espacios: «Deja el teléfono en casa, toma un paseo sin rumbo, siéntate en un lugar tranquilo y simplemente permite que tu mente divague». Estos momentos no solo benefician nuestra creatividad, sino también nuestra capacidad para gestionar emociones y encontrar soluciones a los problemas que enfrentamos.
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En un mundo acelerado y lleno de ruido, donde las pantallas parecen ser el principal foco de atención, la propuesta de Marian Rojas Estapé es una invitación a pausar, a dejar que la mente se libere y explore. En este sentido, no se trata solo de un ejercicio individual, sino de una necesidad colectiva: la necesidad de recuperar el poder del aburrimiento para mejorar nuestra salud mental, creatividad y bienestar en un entorno que nos exige estar constantemente ocupados. Quizás, lo que necesitamos para el futuro, es aprender a divagar, como lo hicieron las mentes más brillantes de la historia.
Este regreso a la reflexión personal y pausada, si bien parece contradictorio en la era de la hiperconectividad, puede ser precisamente la clave para desbloquear nuestro potencial y mejorar nuestra calidad de vida. Y como señala Marian Rojas Estapé, a veces, lo mejor que podemos hacer por nuestra salud mental es simplemente… no hacer nada.
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