De Haití a RD: migrar, invertir y crear comunidad en el boom inmobiliario - Revista Mercado

De Haití a RD: migrar, invertir y crear comunidad en el boom inmobiliario

Por Darling Gil | enero 19, 2026


En esta entrevista, se analiza cómo migrar, invertir y crear comunidad se han convertido en motores de crecimiento personal y empresarial dentro del boom inmobiliario de la República Dominicana. Desde su experiencia como migrante haitiano, empresario, actor y cantante, el protagonista comparte una visión que combina inversión, identidad y propósito.

“República Dominicana en pandemia hizo un boom a nivel del sector inmobiliario. Yo hice una inversión y a los pocos meses duplicó el valor de la propiedad”, afirma, señalando el punto de partida de una trayectoria que une oportunidad económica y construcción de confianza.

Migrar para expandir posibilidades

Lejos de limitarse a una sola identidad, su historia está marcada por la multiplicidad de roles. Empresario con experiencia en comercio entre China y Latinoamérica, actor de reparto y cantante, su recorrido desafía los estereotipos asociados a crecer en un país con limitaciones económicas.

“Cuando uno crece en Haití, se le hace creer que solo puede ser un tipo de persona”, explica. Sin embargo, el apoyo familiar y la convicción personal le permitieron asumir que los talentos no se excluyen entre sí, sino que se complementan. Migrar, en ese sentido, fue una herramienta para ampliar horizontes y ejercer libertad personal.

Inversión inmobiliaria como puente de confianza

El contexto de inseguridad en Haití y el dinamismo del mercado dominicano llevaron a identificar una oportunidad clara en el sector inmobiliario. Más allá de invertir para beneficio propio, decidió compartir su experiencia con otros compatriotas que tenían dudas y temores sobre invertir en la República Dominicana.

El miedo a perder propiedades por razones políticas o culturales era una barrera real. Para enfrentarla, apostó por la información y la transparencia, organizando una feria inmobiliaria que reunió a los principales actores del sector. El resultado fue contundente: más de US$10 millones en ventas en un solo fin de semana, marcando el inicio de una nueva etapa empresarial.

De proyectos inmobiliarios a creación de comunidad

El desarrollo de proyectos propios surge con una visión diferenciada. Taman, cuyo nombre significa “jardín”, nace con la intención de romper con los esquemas tradicionales del mercado. Más que apartamentos, el proyecto apuesta por bienestar, sostenibilidad y comunidad, integrando wellness tourism y medical tourism dentro de un concepto residencial.

“El proyecto no es solo para vivir, también es para invertir con alto rendimiento”, explica, destacando que el lujo se redefine cuando se vincula al bienestar integral y a una experiencia de vida consciente.

Migración, empatía y adaptación cultural

La reflexión final va más allá de los negocios. Ser migrante, sostiene, es un privilegio que exige empatía, adaptación y respeto por la cultura que acoge. Llegar a un país sin idioma, sin contactos y sin redes obliga a desarrollar inteligencia emocional y a tener claro el propósito.

“No puedo venir aquí a hacer las cosas como se hacían en Haití”, afirma. Adaptarse, honrar la cultura local y entender el “por qué” personal son claves para crecer y construir comunidad en un nuevo entorno.

El mensaje es claro: cuando la migración se vive con propósito, respeto y visión, puede transformarse en una plataforma para invertir, crear valor y tender puentes entre culturas, dejando una huella que trasciende lo económico.

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