En esta entrevista, se explora cómo la precisión milimétrica de la cirugía robótica puede marcar la diferencia entre una recuperación plena y secuelas permanentes, y cómo esa tecnología, acompañada de vocación médica y formación continua, transforma vidas. Rene Sotelo, referente internacional en cirugía mínimamente invasiva, comparte experiencias que revelan el impacto humano detrás de cada procedimiento.
“Para procedimientos cada vez más complejos, el beneficio de la cirugía robótica ese milímetro adicional no tiene precio”, afirma.
La precisión que protege funciones vitales
La cirugía asistida por robot no solo reduce incisiones y acelera la recuperación; aporta exactitud quirúrgica en intervenciones donde cada detalle cuenta. En cirugías como la prostatectomía, la preservación de nervios responsables de la continencia urinaria y la función eréctil depende de una precisión extrema.
“Remover la próstata y reconstruir correctamente es un procedimiento muy complejo”, explica, subrayando cómo la robótica permite minimizar riesgos y mejorar resultados oncológicos y funcionales.
Medicina con humildad y gratitud
Más allá de la tecnología, Sotelo resalta la generosidad del paciente como fuente permanente de aprendizaje. Cada caso es distinto, incluso tras miles de cirugías.
“Siempre les digo: gracias por dejarme ser parte de su historia, porque ellos son parte de la mía”, comparte, recordando decisiones personales difíciles —como ausentarse de momentos familiares— que reflejan el compromiso con la vida de otros.
Innovar desde la experiencia
Su trayectoria en laparoscopia lo llevó a Brasil, Japón y Estados Unidos, y luego a pionerar técnicas en América Latina, como la reparación laparoscópica de fístulas vesicovaginales. Entender el mecanismo del daño permitió perfeccionar la técnica y replicarla en distintos países, con resultados que cambiaron la calidad de vida de pacientes complejas.
Formación, alianzas y acceso local
Sotelo enfatiza que la tecnología sin talento no basta. El reto es formar recursos humanos y crear alianzas que acerquen la robótica a los pacientes sin obligarlos a salir de su entorno —por costos, visas o logística—.
Con la llegada del robot a centros como Clínica Breo y HS Medical Center, se abren oportunidades para telemedicina, docencia y entrenamiento, fortaleciendo capacidades locales. “Si los pacientes no pueden venir a nosotros, nosotros debemos ir a ellos”, concluye.
Cuando un milímetro cambia una vida, la tecnología importa. Pero también importan la ética, la enseñanza y la voluntad de compartir conocimiento para que la precisión llegue a más personas.