Inflamación crónica: el vínculo entre fatiga y enfermedades graves

Inflamación crónica: el vínculo invisible entre fatiga, dolor y enfermedades graves

Por | abril 5, 2025

En la era de la longevidad y la medicina personalizada, la inflamación crónica ha emergido como uno de los enemigos más letales de la salud pública mundial. Según un estudio publicado por Nature en 2018, más del 50 % de las muertes globales están relacionadas directa o indirectamente con procesos inflamatorios persistentes. Enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes tipo 2, enfermedades neurodegenerativas o afecciones autoinmunes son algunas de las patologías ligadas a esta condición.

La doctora Violant Poca, jefa del Servicio de Reumatología del Hospital Sanitas CIMA, advierte que la inflamación crónica no debe confundirse con la inflamación aguda. Mientras esta última es una respuesta natural, temporal y protectora del sistema inmunológico, la forma crónica es una activación constante, dañina y muchas veces silenciosa.

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¿Qué la causa?

La inflamación crónica es multifactorial. Entre los principales factores de riesgo modificables se encuentran:

  • Dietas proinflamatorias (altas en azúcares, grasas saturadas y ultraprocesados).

  • Estrés crónico.

  • Falta de ejercicio físico.

  • Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.

  • Obesidad y desequilibrios metabólicos.

  • Exposición prolongada a contaminantes ambientales.

Fotografía: Eroski Consumer.

Estas condiciones generan un estado constante de alerta inmunológica, promoviendo la liberación sostenida de citoquinas inflamatorias. Esto no solo desgasta el cuerpo, sino que deteriora lentamente órganos vitales como el corazón, el cerebro o los pulmones.

10 señales que podrían indicar inflamación crónica

Detectarla a tiempo puede salvar vidas. Estas son algunas de las manifestaciones más comunes:

  1. Fatiga persistente: Cansancio extremo, sin mejora incluso con descanso, puede deberse a un sistema inmunológico hiperactivo.

  2. Dolor muscular o articular crónico: La inflamación puede afectar las articulaciones y músculos, causando dolor que no responde a tratamientos convencionales.

  3. Problemas gastrointestinales frecuentes: Diarreas, estreñimiento, dispepsia o inflamación abdominal son señales posibles de inflamación intestinal, como ocurre en el síndrome de intestino irritable o enfermedad de Crohn.

  4. Cambios en la piel: Brotes, enrojecimiento, eccemas o descamaciones persistentes pueden ser síntomas de inflamación sistémica.

  5. Tos crónica o dificultad respiratoria: En especial si no hay diagnóstico de asma u otra condición pulmonar. Puede ser un signo de inflamación en vías respiratorias.

  6. Variaciones de peso inexplicables: Tanto el aumento de peso como la dificultad para perderlo pueden estar relacionados con la inflamación metabólica.

  7. Síntomas autoinmunes: Aparición de enfermedades como lupus, psoriasis o artritis reumatoide que tienen base inflamatoria.

  8. Niebla mental o pérdida de memoria: La inflamación en el sistema nervioso puede interferir con funciones cognitivas, especialmente en adultos mayores.

  9. Cambios de humor, ansiedad o depresión: La inflamación afecta la producción y función de neurotransmisores como la serotonina.

  10. Febrículas, llagas orales frecuentes o síntomas difusos sin causa aparente: Son signos clínicos inespecíficos que ameritan evaluación médica.

La inflamación crónica también impacta la economía de la salud

Desde el punto de vista de negocios y políticas públicas, la inflamación crónica representa un reto multimillonario. Un informe del Harvard T.H. Chan School of Public Health estima que las enfermedades crónicas mediadas por inflamación cuestan a los sistemas de salud más de 1.3 billones de dólares al año solo en Estados Unidos.

En República Dominicana, donde los factores de riesgo (obesidad, sedentarismo y diabetes) están en alza, el sistema sanitario enfrenta una carga creciente. La prevención y detección temprana podrían reducir drásticamente estos costos.

Cómo prevenir y revertir la inflamación crónica

La buena noticia es que esta condición, aunque compleja, es modulable. Aquí las estrategias basadas en Medicina Basada en Evidencia (MBE):

Dieta antiinflamatoria:
Incluye alimentos ricos en antioxidantes y ácidos grasos omega-3: pescado azul, cúrcuma, jengibre, frutas rojas, vegetales crucíferos, nueces y aceite de oliva virgen extra. Reduce ultraprocesados, azúcares y grasas trans.

Ejercicio físico regular:
Al menos 150 minutos semanales de actividad moderada. Mejora la respuesta inmune, reduce el estrés oxidativo y la resistencia a la insulina.

Manejo del estrés:
El estrés crónico eleva los niveles de cortisol, favoreciendo la inflamación. Técnicas como mindfulness, yoga y respiración consciente tienen evidencia comprobada para reducir estos niveles.

Sueño de calidad:
Dormir menos de 6 horas por noche aumenta la inflamación sistémica. Establecer una rutina nocturna estable ayuda a regular los ritmos circadianos.

Evitar tabaco y limitar alcohol:
Ambos aumentan la producción de radicales libres e interfieren con la regulación inmune.

Control del peso corporal y enfermedades asociadas:
El tejido adiposo visceral actúa como un órgano inflamatorio. La reducción del peso mejora los marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR) y la IL-6.

Medicina personalizada y biotecnología: el futuro

La doctora Poca señala que la investigación está enfocada en bloquear vías inflamatorias específicas con medicamentos biológicos. Estos tratamientos, utilizados en enfermedades como la artritis reumatoide, comienzan a aplicarse en estadios más tempranos y con mayor precisión gracias a paneles moleculares personalizados.

La inflamación crónica ya no es solo un término médico técnico: es una llamada de atención colectiva. Un enemigo silencioso que puede erosionar la salud sin darnos cuenta, pero que también se puede detectar, prevenir y tratar. Para los profesionales de la salud, emprendedores del sector y autoridades sanitarias dominicanas, entender este fenómeno es clave para impulsar un modelo de salud preventiva, sostenible y basado en la ciencia.

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