Su historia resulta especialmente relevante para emprendedores porque demuestra que el crecimiento empresarial rara vez es inmediato. Habla de planificación financiera, sacrificios familiares, aprendizaje constante y de la capacidad para transformar un oficio técnico en una organización preparada para escalar. También explica cómo una cultura empresarial sólida puede convertirse en una ventaja competitiva y por qué el liderazgo comienza con el ejemplo. En esta conversación comparte las decisiones que marcaron su trayectoria, las lecciones que extrajo de los momentos más difíciles y la visión con la que espera consolidar una de las empresas más importantes de su sector en República Dominicana.

¿Cómo evaluaste el riesgo de abandonar una carrera estable para emprender?
Más que un análisis financiero complejo, fue una decisión familiar. Calculé cuánto necesitábamos para tener la vivienda pagada y asegurar la educación de nuestros hijos durante al menos uno o dos años. Cuando vimos que eso era posible, mi esposa y yo decidimos vivir únicamente con lo indispensable. Eliminamos gastos, renunciamos a muchas comodidades y entendimos que ese sacrificio era la inversión necesaria para construir algo propio. La liquidación que recibí al salir de la empresa me permitió pagar la hipoteca y cubrir el colegio de los niños. Esa tranquilidad económica inicial me dio la libertad para concentrarme completamente en el negocio.
¿Qué tan difícil fue comenzar desde cero después de una carrera consolidada?
Fue probablemente la decisión más difícil de mi vida profesional. Venía de catorce años de crecimiento continuo, promociones y estabilidad económica. Emprender significó aceptar un retroceso temporal y entender que nunca iba a existir el momento perfecto para hacerlo. Si esperaba las condiciones ideales, probablemente seguiría siendo empleado. El emprendimiento exige asumir incertidumbre y aceptar que durante un tiempo los resultados serán menores que los sacrificios.
¿Ese sacrificio fue únicamente personal?
No. Fue un sacrificio familiar. Mi esposa aceptó vivir con menos y reorganizar muchas responsabilidades del hogar. Incluso tuvimos que cambiar a nuestros hijos de colegio para reducir gastos. Esa decisión nunca fue fácil, pero todos entendimos que era parte del proyecto que queríamos construir. Sin ese respaldo habría sido imposible dedicarme plenamente al negocio.
¿En qué momento entendiste que habías dejado de crear un autoempleo para construir una empresa?
Los primeros tres años fueron un autoempleo. Todo dependía de mí. El verdadero cambio llegó cuando contratamos un equipo de trabajo y comenzamos a organizar procesos, medir indicadores y pensar en el crecimiento de otras personas, no solamente en el mío. Paralelamente, la demanda aumentó gracias a nuestra presencia digital y llegó un momento en que tuvimos que mudarnos de un local donde apenas cabían dos vehículos a otro con capacidad para doce. Ahí comprendí que el negocio tenía potencial de escalabilidad.
Más Mercado
Con tu suscripción de Mercado, accedes a una experiencia premium dentro de nuestra plataforma web y a todo lo que The New York Times tiene para ofrecer.
Incluye: News, Games, Cooking, Audio, Wirecutter y The Athletic.
¿Ya eres miembro? Inicia sesión
Mensual
Anual
Digital
Menos de RD$ 500 al mes
RD$5,500 / año
Cobro único el primer año, luego RD$ 9,900 / año.
SuscríbeteSemestral
Digital
RD$3,575 / semestral
Cobro semestral. Primer año RD$ 3,575; luego RD$ 6,435 / semestre.
Suscríbete