Las células CAR-T se alistan para combatir la leucemia

Por [email protected] | mayo 5, 2022

La terapia de células T con receptores quiméricos de antígenos (CAR-T), es una manera de hacer que las células inmunitarias llamadas células T (un tipo de glóbulos blancos) luchen contra el cáncer, al alterarlas en el laboratorio para que puedan encontrar y destruir a las células cancerosas.

El tratamiento también es en ocasiones referido como un tipo de terapia génica celular debido a que involucra la alteración de los genes dentro de las células T para ayudar a combatir el cáncer.

Según los investigadores, la terapia con receptores quiméricos de antígenos o células CAR-T podría ser un “régimen curativo” para la leucemia linfocítica crónica que representa aproximadamente una cuarta parte de los nuevos casos de leucemia. Las células para esta terapia son un tratamiento de inmunoterapia diseñado para tratar la leucemia aprovechando el propio sistema inmunitario del organismo para atacar el cáncer.

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Este método consiste en enviar las células inmunitarias del paciente a un laboratorio para modificarlas genéticamente, mediante un virus y dotarlas de la capacidad de reconocer y eliminar el origen del cáncer. El tratamiento con células CAR-T entrena y fortalece el sistema inmunológico de un paciente para atacar tumores.

Éxitos y riesgos de la terapia con células CAR-T

En la tecnología CAR-T, los linfocitos T son modificados genéticamente fuera del organismo para que, al ser reinfundidos en la sangre del paciente, encuentren y destruyan contra las células cancerosas.

Los primeros éxitos en los ensayos clínicos han llevado a la aprobación del tratamiento para los cánceres de sangre recurrentes, que incluyen la leucemia y el linfoma. Pero, a pesar de los éxitos terapéuticos de los tratamientos con células CAR-T, la intervención conlleva el riesgo de efectos secundarios graves.

Uno de estos es el síndrome de lisis tumoral, un fenómeno en el que se mata a un gran número de células cancerosas al mismo tiempo que estas derraman su contenido en la sangre, lo que puede hacer que la gente enferme gravemente. Este síndrome puede provocar anomalías electrolíticas y daños en los riñones. Esta terapia por lo general se usa después de haber intentado otros tratamientos. Es un proceso que puede durar varias semanas.

¿Por qué la inmunoterapia es un tratamiento prometedor?

Con el objetivo de fortalecer la inmunidad innata y adquirida, altamente específica para las células tumorales, y con baja toxicidad para las células sanas del hospedador, la inmunoterapia se encuentra entre las estrategias más prometedoras de la terapia moderna del cáncer.

El uso de la terapia modificadora depende de la inducción de una respuesta inmune antitumoral específica. Numerosos estudios han demostrado que tanto la inmunidad innata como la adquirida son capaces de reconocer muchos antígenos del tumor y desencadenar una respuesta antitumoral frente a tumores en desarrollo.

Estas respuestas son mediadas sobre todo por linfocitos T, con la contribución mínima de una respuesta mediada por anticuerpos. Sin embargo, las células tumorales, pobremente inmunogénicas, escapan de la inmunovigilancia haciendo al hospedador incapaz de producir una respuesta inmune adecuada, dirigida hacia la metástasis del tumor. Es menos agresiva que la quimioterapia y con un potencial de efecto memoria. Estos tratamientos han mejorado la supervivencia en tumores de muy mal pronóstico y se han convertido en una de las grandes revoluciones de la década en la lucha contra el cáncer.

(CP)

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