Turquía cambia de nombre: el motivo tiene pico y plumas

Por revistamercado | junio 7, 2022

Naciones Unidas ha dado el visto bueno para que Turquía cambie de nombre. A partir de ahora, la denominación internacional del país será Türkiye, en lugar de Turkey. El proceso, anunciado en diciembre, se aceleró hace apenas nos días, cuando el ministro de Relaciones Exteriores, Mevlüt Cavusoglu, publicó una carta dirigida a António Guterres, secretario general de la ONU, en la que realizaba la petición formal.

«El cambio de nombre del país fue efectivo en el momento de recibir la carta», afirmó el portavoz de Naciones Unidas, Stephane Dujarric. Es el quinto país que modifica su nombre oficial desde 2016. Es la segunda vez que Turquía lo intenta; la primera, en 1980, no tuvo éxito.

Para el presidente Recep Tayyip Erdogan, la denominación Türkiye «representa la cultura, la civilización y los valores de la nación turca de la mejor manera». El país llevaba varios años intentando posicionar la marca «made in Türkiye», en lugar de «made in Turkey». Este nuevo movimiento resulta definitivo. #HelloTürkiye es otra de las marcas que el país lleva tiempo promocionando.

Los principales motivos del cambio no responden a cuestiones culturales o históricas. La raíz de esta modificación está en el apartado económico y de imagen. También hay causas políticas detrás del movimiento.

  • El pavo: Es quizás el principal motivo de este cambio, y posiblemente el más curioso. Turkey, en inglés, significa pavo. Una coincidencia que a nivel de marketing e imagen de país suponía serios contratiempos. Por ejemplo, si uno introduce el término «Turkey» en el buscado de Google imágenes, las fotos de pavos compiten con fuerza con las relativas a Turquía y sus encantos.
  • Connotaciones negativas: Pavo no es el único significado de la palabra Turkey. También tiene algunos negativos, como fracaso, o persona inútil y torpe. De nuevo, una equivalencia envenenada para su marca.
  • Elecciones en junio: El movimiento también refuerza la posición de Erdogan con vistas a los comicios presidenciales de junio. Turquía vive un contexto de crisis económica grave, con una inflación interanual del 73.5% y un déficit de comercio exterior del 98.5%. Una situación que generó tensiones en las calles. Cuando se anunció la medida, en diciembre, las encuestas reflejaban un apoyo a Erdogan de poco más del 30%, cuando en 2018 obtuvo un 42.6% en las urnas. El cambio de nombre apela al orgullo patriótico y, por tanto, es bien visto por la población más nacionalista.

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Turquía es el quinto país que cambia su nombre desde el año 2016. Estos han sido el resto de modificaciones:

  • Chequia: En 2016, la República Checa registró oficialmente su abreviatura, Chequia. La Unión Europea y la ONU, entre otras, ya la utilizan, aunque en muchos ámbitos se sigue usando la nomenclatura más larga.
  • Reino de Esuatini: Es el nuevo nombre que adquirió Suazilandia en abril de 2018. Las motivos son similares a los de la modificación tuca. «La gente se refiere a nosotros como Suiza», explicó el rey Mswati III.
  • Macedonia del Norte: Con la vista puesta en unirse a la OTAN y la UE, Macedonia se encontró con el obstáculo de su propio nombre. Este generaba rechazo en Grecia, que defiende que Macedonia es una región de su país. Por ello, y para evitar posibles vetos, en 2018 se celebró un referéndum para modificar el nombre de la República. La participación fue muy baja, pero el resultado avaló el cambio, que fue oficial en 2019.
  • Países Bajos: Desde 2020, es la forma oficial de referirse a Holanda. La denominación antigua designa a doce provincias del norte del país, un territorio en el que se encuentra Ámsterdam. Países Bajos engloba a toda la nación. (Redacción Revista Mercado)

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