La primera víctima del coronavirus

Por revistamercado | mayo 3, 2020

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TEDROS ADHANOM GHEBREYESUS


DIRECTOR GENERAL DE LA OMS

[/vc_column_text][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_column_text]Cinco fueron sus prioridades iniciales: la transformación de la Organización Mundial de la Salud (OMS); la cobertura sanitaria universal; la seguridad sanitaria; la salud de mujeres, niños y adolescentes, y los efectos del cambio climático y ambiental en la salud.

Las anunció al asumir su cargo en julio de 2017. Fue hace poco menos de tres años, pero con todos los problemas que ha debido enfrentar en 2020, a Tedros Adhanom Ghebreyesus le debe parecer que lleva décadas como director general de la OMS.

Si las emergencias sanitarias conformaban la primera carpeta de temas pendientes en su escritorio, podría afirmar que ha cumplido su promesa, porque justo le tocó enfrentarse a la mayor emergencia de todos los tiempos: el Covid-19.

Estaba muy lejos de imaginar que se enfrentaría a tal reto, cuando se licenció en ciencias, en 1986, en la Universidad de Asmara (por entonces en Etopía y hoy capital de Eritrea).

Tampoco lo podía suponer en 1992, cuando recibía su maestría en ciencias, en la Universidad de Londres, ni cuando se dedicó en Nottingham a su doctorado en filosofía.

Pero al ser ministro de Salud en Etiopía, desde 2005 a 2012, se encontró con los enormes problemas sanitarios de un país pobre. Tras ello, fue lógico que se le midiera a retos de magnitud internacional, como la Presidencia de la Alianza para Hacer Retroceder el Paludismo, en 2007. De allí saltó, en 2009, a otro desafío: la Junta de Coordinación del Programa de Naciones Unidas sobre Sida (ONUSIDA). Al tiempo, presidió el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria.[/vc_column_text][vc_column_text]En 2013, dirigió AIDS Watch Africa. Además de los temas de la salud, entró en el terreno de la diplomacia internacional, al aceptar el cargo de ministro de Relaciones Exteriores de Etiopía, que asumió en 2012.

Pero allí volvió a los temas de la salud pública, al liderar la acción común de la Unión Africana ante la epidemia del ébola.

Pasó de ese cargo nacional a uno global, la dirección de la OMS, que le volvió a cambiar el curso a su vida. Cuando era candidato al cargo y expuso su visión sobre el rol de ese organismo, fue profético:[/vc_column_text][vc_separator][vc_single_image image=»41910″ img_size=»large» add_caption=»yes» onclick=»img_link_large»][vc_separator][vc_column_text]

“En el mundo de hoy cada vez más interconectado, las emergencias de salud pública –desde los brotes de enfermedades y la resistencia a los antimicrobianos hasta los desastres naturales y el bioterrorismo– pueden afectar a cualquier persona en cualquier lugar”.

“Las recientes crisis provocadas por los virus del ébola y del zika nos muestran el peligro de no estar preparados”, decía Ghebreyesus en 2017. Tenía razón. No lo estábamos para el covid-19.

Al cierre de esta edición, Ghebreyesus se enfrentaba a la grave acusación de Taiwán de haberle advertido sobre un virus que se incubaba en Wuhan. Y, sin embargo, no se preparó.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]