El surgimiento de Arabia Saudita en América Latina y el Caribe

Por | julio 10, 2024

En los últimos años, un fenómeno geopolítico y económico ha estado desarrollándose silenciosamente en América Latina y el Caribe: la creciente influencia de Arabia Saudita. Este giro estratégico, impulsado por la ambiciosa «Visión 2030» del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, está redefiniendo las relaciones entre el Medio Oriente y el continente americano, creando un puente intercontinental de oportunidades económicas y de influencias políticas. 

la monarquía árabe ha incrementado significativamente su presencia económica y diplomática en la región. Este plan no solo busca diversificar la economía saudita y reducir su dependencia del petróleo, sino también transformar la sociedad conservadora del país y proyectar una imagen renovada a nivel internacional.

La metamorfosis saudí

El ascenso de Mohamed Bin Salman al poder en 2015 marcó el inicio de una nueva era para Arabia Saudita. Con apenas 32 años, el joven príncipe heredero trazó un ambicioso plan para diversificar la economía del reino más allá del petróleo. 

Esta metamorfosis ha impulsado a Arabia Saudita a explorar nuevos horizontes de inversión, y América Latina se ha convertido en un destino prioritario. El fondo soberano saudita, con recursos estimados en cerca de un billón de dólares, ha comenzado a mirar más allá de sus mercados tradicionales.

Un torrente de inversiones en tierra latinoaméricana 

América Latina y el Caribe son destinos interesantes para las inversiones sauditas debido a su estabilidad general, la ausencia de guerras o revoluciones, y la necesidad de inversiones. La región tiene algunos de los elementos que en el desértico país árabe cuesta más encontrar, como algunos de los metales que se perfilan como estratégicos en el futuro.

Además, la fértil región de América Latina exporta gran cantidad de alimentos y productos agrícolas a Arabia Saudita, donde la árida geografía de la Península Arábiga hace muy difícil y costoso cultivar.

Los números hablan por sí solos: las exportaciones saudíes a América Latina aumentaron un impresionante 38,8 % entre 2019 y 2023, alcanzando los 4.581 millones de dólares. Las importaciones también crecieron un 23, 6% en el mismo período. Pero más allá de las cifras, están los proyectos concretos que están dibujando el nuevo mapa de influencia saudí en la región.

Mohammed Bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudita.

Brasil gran protagonista

La creciente relación entre Arabia Saudita y América Latina y el Caribe tiene a Brasil como uno de sus principales protagonistas. Ambos países han venido estrechando sus lazos económicos y políticos, alcanzando en 2023 el máximo de las exportaciones de Brasil a Arabia Saudita de los últimos diez años.

Brasil aceptó la invitación de Arabia Saudita para unirse a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) como observador. Además, Brasil logró Arabia Saudita se sume al grupo conocido como BRICS, que forma junto a China, India, Rusia, Egipto, Sudáfrica, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán.

Durante el año pasado, el reino también había forjado relaciones más profundas con varios estados con los que anteriormente tenía pocas o ninguna conexión, explorando nuevas inversiones y estableciendo relaciones diplomáticas.

Nuevos actores

Guyana, por ejemplo, se ha convertido en un punto focal de la estrategia saudí en el Caribe. El compromiso de invertir 2,500 millones de dólares para el desarrollo de los países caribeños en los próximos años no solo representa una inyección de capital sin precedentes, sino también un gran estrategia de expansión.

Además, Aramco, el coloso petrolero propiedad del estado saudita, adquirió uno de los principales distribuidores de carburantes de Chile, Esmax, donde tiene previsto expandir su actividad comercial.

El Príncipe Mohammed organizó por primera vez una cumbre de líderes caribeños y, gracias a ello, Colombia declaró su apoyo oficial a la candidatura del reino a la Exposición Mundial 2030.

El ministro de Inversiones saudita, Khalid A. Al-Fahi, completó en agosto de 2023 una gira por siete países de la región para explorar oportunidades de fortalecer y profundizar asociaciones de inversión.

República Dominicana

El caso de República Dominicana ilustra perfectamente la naturaleza multifacética de la estrategia saudí en la región. Aunque el intercambio comercial aún es modesto (126 millones de dólares entre 2016 y el primer trimestre de 2023), las intenciones de inversión y los acuerdos recientes sugieren que continúe en ascenso en el futuro.

Ambos países mantienen las negociaciones para la firma de los acuerdos de exención de visado para pasaportes diplomáticos y oficiales; exoneración de visado para titulares de pasaportes ordinarios; mecanismo de consultas políticas y un acuerdo de cooperación en materia energética, tomando en cuenta que en la actualidad el Reino de Arabia Saudita es el mayor productor y exportador mundial de petróleo.

Asimismo, la firma de un acuerdo de servicios aéreos entre ambos países no solo facilitará el flujo de carga y pasajeros, sino que también abrirá nuevas vías para el turismo y el intercambio cultural. Además, la organización de encuentros de inversión demuestra el interés saudí por diversificar su presencia en la economía dominicana.

Luis Abinader recibe en su despacho al ministro de Turismo de Arabia Saudita, Al-Khateeb

Una visión estratégica multisectorial

La estrategia saudí en América Latina va más allá de las inversiones directas. El reino está posicionándose estratégicamente en sectores clave para el futuro post-petrolero. La región latinoamericana, rica en metales como litio, níquel y cobre, fundamentales para la economía electrificada del mañana, se presenta como un socio ideal para las ambiciones

Además, la abundancia de agua dulce y la capacidad agrícola de América Latina complementan perfectamente las necesidades de un país desértico como Arabia Saudita, creando oportunidades de cooperación en seguridad alimentaria.

Sin embargo, el acercamiento de Arabia Saudita a América Latina y el Caribe no responde únicamente a razones económicas. Muchos gobiernos de la región no están alineados con el bloque occidental y no critican el manejo de los derechos humanos en Arabia Saudita, facilitando así las relaciones comerciales y diplomáticas.

La mayoría de los gobiernos latinoamericanos, al pertenecer al llamado «sur global«, ofrecen a Arabia Saudita un espacio donde puede ejercer su influencia sin las críticas sobre derechos humanos que enfrenta en Occidente.

Protagonista de eventos internacionales

El apoyo de los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) a la candidatura saudí para albergar la Expo Mundial 2030 es un ejemplo claro de cómo estas relaciones pueden traducirse en respaldo diplomático. Así, el país arábigo, marca otro hito para la región del Golfo después de la Expo 2020 en Dubai y la próxima Copa Mundial de la FIFA en Qatar en 2022.

Bajo el cautivador tema “La era del cambio: juntos por un mañana previsor”, Arabia Saudita quiere mostrar al mundo que está preparada para crear una edición de la Expo incomparable y que dejará una marca indeleble en los corazones y las mentes de sus visitantes de todo el mundo.

Arabia Saudita ha estado tejiendo una red de eventos internacionales que van desde la Fórmula 1 hasta la WWE, con la mira puesta incluso en la Copa Mundial de la FIFA 2034 y los Juegos Olímpicos de Invierno de 2029.

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