¿El dinero da la felicidad?, Harvard tiene la respuesta

Por , | junio 10, 2024

“¿El dinero da la felicidad?” Esta es una de las grandes preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez en la vida. En una sociedad donde el éxito financiero es a menudo sinónimo de éxito personal, esta cuestión trasciende lo meramente económico y nos adentra en el terreno de la percepción individual de la vida.

Un estudio de la Universidad de Harvard, que comenzó hace 85 años, ofrece una perspectiva reveladora sobre este tema. El Harvard Study of Adult Development, el estudio más largo del mundo sobre la felicidad, ha seguido a varias generaciones de participantes para descubrir los verdaderos pilares de una vida satisfactoria. Su contenido, tanto literario como científico, ofrece una visión profunda de la condición humana y de la mente brillante y compleja del veterano director del estudio, George Vaillant.

Según Robert Waldinger y Marc Schulz, autores de «La buena vida», el dinero, aunque importante, no es el factor determinante de la felicidad.

El dinero, sin duda, juega un papel crucial en nuestras vidas cotidianas. Cubre nuestras necesidades básicas y proporciona seguridad. Sin embargo, más allá de un cierto umbral de ingresos, el impacto del dinero en el bienestar emocional disminuye.

Específicamente, una vez que los ingresos superan los 75,000 dólares al año, el bienestar adicional proporcionado por el dinero se estanca.

La clave, entonces, no es tratar el dinero como el fin último, sino como un medio para alcanzar una vida con sentido.

«El dinero no puede comprarnos la felicidad, pero es una herramienta que puede darnos seguridad y una sensación de control sobre la vida», afirma Schulz

Por su pafrte, Arthur C. Brooks, profesor de Harvard y autor de bestsellers como ‘La madurez inteligente: Cómo alcanzar el éxito, la felicidad y un propósito profundo en la segunda mitad de la vida’, ha dedicado gran parte de su carrera a explorar este dilema.

El verdadero dilema no es si el dinero es necesario, sino cuánto dinero se necesita para alcanzar un equilibrio entre la felicidad financiera y la felicidad emocional.

Las personas que dicen que el dinero no compra la felicidad, tienden a tenerlo”, afirma Brooks.

Este comentario sugiere que aquellos que no están en constante lucha por cubrir sus necesidades básicas pueden subestimar el valor del dinero.

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¿El dinero o lo que haces con él?

El dinero a menudo se asocia con el éxito, y este, a su vez, con la felicidad. Sin embargo, Brooks argumenta que la verdadera pregunta no es por qué queremos dinero, sino qué queremos hacer con él para ser más felices. “Algunas personas piensan: Mira, si sigo este camino tendré más éxito y, entonces, seré más feliz.

Esos caminos realmente les llevan al éxito y consiguen fama, dinero y prestigio. Pero en lugar de felicidad encuentran frustración”, señala. De ese modo, en lugar de perseguir el dinero como un fin en sí mismo, Brooks recomienda enfocar nuestras decisiones hacia la búsqueda de la felicidad.

He pasado gran parte de mi tiempo ayudando a las personas a entender que la felicidad debe ser su objetivo y que para alcanzarla deben tomar decisiones que no siempre van a ser las más obvias y rentables”, añade.

La relación entre dinero y felicidad es compleja y multifacética. La clave está en cómo utilizamos el dinero para mejorar nuestras vidas y fortalecer nuestras relaciones.

En última instancia, la búsqueda de la felicidad requiere decisiones conscientes y equilibradas que van más allá del simple acumular riqueza. Pues, el estudio de Harvard subraya que las relaciones humanas son el principal factor que contribuye a la felicidad.

Waldinger y Schulz enfatizan que nuestras interacciones con los demás son lo que realmente nos mantiene felices. Pasar tiempo de calidad con familiares, amigos y colegas tiene un impacto profundo en nuestro bienestar.

En el ámbito laboral, por ejemplo, las relaciones con compañeros de trabajo son cruciales. Pasamos una gran parte de nuestras vidas en el trabajo, y las conexiones que formamos allí son importantes para nuestra felicidad.  Schulz destaca la importancia de valorar estas interacciones diarias, ya que influyen significativamente en nuestro bienestar.

El estudio también sugiere que, en lugar de acumular bienes materiales, es más beneficioso invertir en experiencias. Compartir momentos con otros, como unas vacaciones o una buena cena en familia, tiende a generar más felicidad que comprar objetos materiales.

Las experiencias no solo nos permiten disfrutar del presente, sino que también fortalecen nuestras relaciones y crean recuerdos duraderos.

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