Mariette nace de una herencia de cocina y hospitalidad familiar. El punto de inflexión llegó durante la pandemia, cuando comenzaron con catering para responder a una necesidad real, ofreciendo comida impecable en un contexto donde las personas buscaban calidad y confianza. La respuesta del público confirmó que no era solo un servicio temporal: ahí había una marca.
A partir de esa validación, definieron su propuesta con claridad: comida francesa casual, accesible y muy cuidada, elaborada con ingredientes de primera y atención al detalle. Desde el inicio tuvieron claro que, si decía Mariette, tenía que estar a la altura. Ese estándar no es negociable y se mantiene como base de cada decisión.
En Mariette, cada detalle es intencional, porque creemos que el verdadero lujo está en lo auténtico y en lo hecho con excelencia”. – Sofía Alejandra Peynado
De herencia familiar a marca estructurada
Emprender juntas fue natural porque comparten el mismo criterio y una formación común marcada por su madre, Ingrid Crespo, quien influyó de manera determinante en su acercamiento a la gastronomía francesa. En casa aprendieron que la cocina exige técnica, precisión y respeto por los ingredientes, pero también sensibilidad y criterio. Esa base estructurada y exigente se convirtió en parte esencial del ADN de la marca.
Hoy Sofía y Marie trabajan junto a su madre, y esa dinámica familiar les permite confianza y rapidez al momento de decidir. La organización se sostiene en comunicación directa y claridad de roles; se complementan entre visión creativa, consistencia culinaria y estructura operativa y de servicio. Cada una aporta desde su fortaleza, pero todas sostienen el mismo estándar.
En un mercado competitivo, su identidad se centra en elevar lo simple: técnica limpia, sabores reconocibles y calidad de ingredientes definen la experiencia. Mariette funciona como un bistró donde el cliente puede sentarse a comer, pero también resolver con opciones listo-para-llevar y productos congelados que mantienen el mismo nivel de excelencia. Además, han desarrollado una curaduría de productos complementarios como salsas, mermeladas y especias que amplían la experiencia más allá del espacio físico.
Los postres ocupan un lugar especial. Sus decoraciones florales se han convertido en parte esencial de la firma de Mariette, reforzando una identidad visual coherente con su propuesta culinaria.
Mariette nació en un momento incierto, pero con una certeza: si cuidábamos cada ingrediente y cada detalle, el cliente volvería”. – Marie Alejandra Peynado
Crecer sin perder el “toque Mariette”
El mayor reto ha sido crecer sin perder el toque que las define. Pasar de catering a una operación diaria implicó crear procesos claros para sostener la misma excelencia. Implementaron estandarización de recetas, entrenamientos internos, selección rigurosa de suplidores y controles de calidad constantes, entendiendo que la consistencia requiere estructura.
Ese proceso de profesionalización no significó perder calidez. Mantener la belleza en los detalles y la atención personalizada sigue siendo prioridad. La organización interna se construyó para respaldar la experiencia, no para reemplazarla.
Liderar como mujeres jóvenes dentro de la gastronomía implica disciplina y sensibilidad. En una industria exigente, el liderazgo se demuestra con resultados y estándares altos sostenidos en el tiempo. Para ellas, liderar significa cuidar al equipo y construir cultura, entendida como respeto, orden, elegancia sencilla y servicio genuino. No es un discurso aspiracional, es una práctica diaria.
Marie y Sofía Peynado: Liderazgo con Visión
“En Mariette lideramos desde la intuición, la sensibilidad y una visión valiente que transforma cada desafío en oportunidad. Creemos en un liderazgo femenino que inspira, cuida y eleva, creando no solo una empresa, sino un espacio donde los sueños, la excelencia y la calidez florecen juntos”.
Servicio diseñado y visión de legado
En Mariette, el servicio es el puente entre la comida y el recuerdo. Está diseñado con intención. Desde la bienvenida hasta la recomendación, el empaque y cada detalle final, todo responde a una experiencia pensada para ser cálida, rápida y cuidada, sin pretensión.
La coherencia entre cocina y servicio es parte central del modelo. Cada interacción debe reflejar el estándar de la marca. Esa consistencia convierte una visita en repetición y una compra en tradición.
Más allá del crecimiento inmediato, la meta es construir una marca dominicana con estándares internacionales y demostrar que un proyecto familiar puede ser profesional y escalable sin perder alma. La visión es consolidar una estructura sólida que preserve identidad y excelencia.
Mariette aspira a convertirse en un lugar al que se vuelve por tradición, para celebrar, resolver y compartir. Lo que comenzó como respuesta a un momento incierto hoy es una marca estructurada y con visión de futuro, decidida a crecer sin perder el cuidado, la coherencia y la esencia que le dieron origen.
También representa una nueva generación de emprendimiento femenino que entiende la empresa como estructura, visión y responsabilidad. Sofía y Marie no solo heredaron técnica, asumieron el reto de convertirla en modelo sostenible, demostrando que sensibilidad y estrategia pueden convivir sin contradicción. En un entorno exigente, han consolidado una operación donde liderazgo, disciplina y criterio definen cada paso.
Su historia confirma que el empoderamiento no se proclama, se ejecuta con estándares altos y decisiones firmes. Más que dirigir un negocio gastronómico, construyen una organización con carácter, capaz de crecer con orden y proyectarse como referente de empresa familiar liderada por mujeres con determinación y propósito.