En un rol de alta responsabilidad institucional, ¿cómo ha integrado la maternidad a su trayectoria de liderazgo y qué aprendizajes le ha aportado a su forma de tomar decisiones?
La maternidad es un proceso natural que las mujeres tenemos como privilegio dado por Dios, cuyo rol en la sociedad nunca debe verse ni usarse como un obstáculo frente a la opción que tenemos de ejercer también una carrera profesional fuera del hogar.
Ser madre me ha ayudado a entender mejor el liderazgo, que no es solo dirigir, es junto al equipo crear y garantizar procesos que viabilicen las tareas, ejercer las funciones y actividades de forma oportuna, eficiente y eficazmente.
Tengo tres hijos, Kirshe, Lissette y Juan Fernando, quienes me han llenado de amor y de entrega en mi familia. Ser madre fortaleció mi capacidad de priorizar, escuchar, comprometerme y decidir, y me enseñó administrar el tiempo con disciplina y a entender que el equilibrio no es estático, sino dinámico y, sobre todo, consciente.
En el ámbito previsional, esa mirada es esencial: trabajamos día a día con el más alto sentido de responsabilidad y compromiso para contribuir, por nuestra misión, con el logro de los objetivos de protección y bienestar presente y futuro de los afiliados y de sus familias.
Desde su experiencia como working mother, ¿qué condiciones considera indispensables para que más mujeres puedan ejercer liderazgos sostenibles en el tiempo?
Es sumamente importante el nivel de conciencia y las condiciones necesarias que, en este punto en particular, asumen las mujeres, y que además deben formar parte y comprometer a toda la organización, considerando siempre su naturaleza.
Vale decir que se trata de un compromiso colectivo, que se requiere actualizar y ajustar las políticas laborales de manera que las madres tengan la flexibilidad necesaria como parte de una cultura organizacional basada en resultados, la cual cuente con la colaboración de mujeres y hombres.
En ese orden, el liderazgo femenino sostenible se encauza primero en el talento individual, obviamente, y requiere estructuras y una cultura organizacional que permita conciliar responsabilidades sociales de la familia sin penalizar la trayectoria profesional de las mujeres. Cobran importancia estos espacios de difusión y de contacto que abren canales, generan empatía y dan esperanza a jóvenes mujeres para demostrar que sí se puede armonizar la vida profesional y empresarial con la familia.
La confianza se construye de manera sostenible con el logro de buenos resultados, con transparencia y visión de largo plazo».
Como mujer líder en un sector técnico y normativo, ¿cómo ha evolucionado el debate sobre liderazgo femenino en el ámbito previsional y financiero?
El rigor técnico y los altos estándares de requerimientos normativos de nuestro sector y del sistema nunca han estado ajenos al liderazgo femenino. Por el contrario, hay muchas mujeres que, en su ejercicio profesional y acorde al nivel de exigencias que las circunstancias han ido demandando, están presentes en las bases mismas del sistema y siguen ampliándose.
Asimismo, en el sector previsional se reconoce que la inclusión fortalece la institucionalidad. La participación femenina ha existido desde siempre y ha crecido en áreas directivas, regulatorias, gerencias técnicas y de servicio en general, y el enfoque no es solo presencia, sino a nivel de la toma de decisiones, de definición de políticas y de influencia efectiva y ejecución de planes, con base en los objetivos planteados y siempre orientados a los valores y principios de la institución.
¿Cómo puede el liderazgo femenino aportar una visión más inclusiva y de largo plazo al sistema de pensiones?
El liderazgo femenino suele incorporar sensibilidad social y visión integral. En pensiones lo podemos ver en brechas de género, trayectorias laborales interrumpidas y mayor esperanza de vida de las mujeres, un fenómeno biológico y cultural de gran relevancia social y económica.
Esa mirada inclusiva promueve soluciones que combinen sostenibilidad financiera con equidad. Pensar en pensiones es pensar en dignidad presente y futura, en empatía y en el enfoque de largo plazo que enriquecen esa construcción institucional.
Desde la ADAFP, ¿qué iniciativas impulsan mayor participación y liderazgo femenino en el sistema de AFP?
Desde la ADAFP, con las AFP miembros, promovemos espacios de formación técnica, participación en foros internacionales y fortalecimiento del talento profesional femenino dentro del sistema, aunado a toda la organización. Impulsamos buenas prácticas de gobernanza y fomentamos la integración de criterios de diversidad en las estructuras.
La consolidación del sistema requiere capital humano diverso, altamente calificado y comprometido con estándares internacionales, que incorporen a las mujeres al ejercicio profesional integral, afín asimismo a su rol natural. Estas condiciones promueven una mayor productividad en el trabajo, enriquece la armonía y mejores relaciones, y generan lealtad y compromiso dentro de la organización y del sector en el que se desempeñan.
Kirsis Jáquez y su trayectoria
Economista dominicana con más de tres décadas de experiencia en regulación financiera bancaria y seguridad social. Presidenta ejecutiva de la Asociación Dominicana de Administradoras de Fondos de Pensiones (ADAFP), ha contribuido al fortalecimiento institucional del sistema previsional por mejores pensiones para todos, promoviendo sostenibilidad, transparencia y visión de largo plazo.
¿Cómo integra la ADAFP la equidad y sostenibilidad en su estrategia y qué papel desempeñan sus mujeres líderes?
En una agenda estratégica que se fundamenta en la sostenibilidad financiera, la transparencia y el fortalecimiento institucional, la equidad forma parte del debate técnico, en aspectos vitales sobre cobertura, inclusión de trabajadores independientes y reducción de brechas de género, con un servicio respetuoso y humanizado.
En este orden, el liderazgo de las distintas mujeres del sector aporta una visión transversal que, en apego a las normas, con regulación y transparencia, conecta el éxito económico con el logro de los objetivos de protección social. Se fortalece la credibilidad del sistema y su legitimidad ante la ciudadanía en general.
A 10 o 20 años, ¿qué decisiones actuales serán clave para lograr un sistema de pensiones más inclusivo, sostenible y confiable?
Las condiciones indican ajustes en torno a ampliar la cobertura y mejorar el nivel de las pensiones, aumentar y promover el ahorro, fortalecer la educación previsional, así como ajustar y actualizar las regulaciones para un entorno que permita, en una sana competencia, el mayor desarrollo y crecimiento estable del sistema para lograr los objetivos de protección previsional.
Es determinante integrar progresivamente a trabajadores independientes e informales y mantener disciplina institucional. El ahorro de las pensiones sigue presente como elemento clave a través de las inversiones en distintos sectores generadores de empleo y riqueza nacional, y en la estabilidad macroeconómica del país.